Aportaciones de Líneas Rojas al debate “Hacia una Europa Federal”

1 Comentarios al texto  “Hacia una Europa Federal” (ver documento aquí) 

a) Página 11, párrafo 1

El procedimiento de nombramiento de la Comisión Europea confiere en la actualidad al PE un poder de investidura. Primero se elige al Presidente y luego al resto del colegio de Comisarios. En cuanto el nombramiento del Presidente de la Comisión se rige por el artículo 17, apartado 7, TUE. El Consejo Europeo propone, por mayoría cualificada, un candidato para dicho cargo, teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo[1]. El Parlamento elige entonces al candidato por mayoría de los miembros que lo componen. Por tanto, en la actualidad, el PE ya refrenda el nombramiento del Presidente de la Comisión y del resto del Colegio de Comisarios (caso Buttiglione). Sigue leyendo

Derrotar al Estado de Bienestar

Durante los últimos años, se ha propiciado un discurso sobre el Estado de Bienestar (E.B.) desde los sectores más neoliberales de España y parte de Europa que lo sitúa en el centro de la diana como principal responsable de la crisis que atraviesa nuestro continente y niegan su viabilidad tanto en épocas de crisis como de estancamiento económico.  Este pensamiento se lanza desde todas las plataformas mediáticas de la derecha, llegando a demonizar todo aquello que provenga del Estado sin tener en cuenta las terribles consecuencias que puede tener este planteamiento para las democracias modernas y para sus ciudadanos.

Este discurso va dirigido en dos direcciones, la primera, conseguir que la sociedad deje de entender al Estado, como el instrumento que garantiza  servicios y prestaciones sociales. Y la segunda, que los partidos socialdemócratas dejen de entender el E.B. como esa propuesta política y económica de modelo general del Estado y organización social, que expresa su razón de ser.

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Europa y la Socialdemocracia

La Europa de posguerra se cimentó sobre un “Compromiso de Clases” que institucionalizó los conflictos inherentes entre propiedad privada y derechos sociales. Hoy ese Compromiso está seriamente debilitado, entre otras cosas, por la propia debilidad política, ideología y organizativa de la socialdemocracia en el nuevo contexto de la globalización.

La Europa de hoy es el fiel reflejo de esta debilidad. Definir la actual UE como un proyecto netamente liberal sería exagerado. Pero no lo sería tanto decir que la Europa del Tratado de Lisboa es el resultado político de la lógica de Maastricht y los fundamentos ideológicos en los que se inspiró: “primero el mercado”. Desde entonces, se ha priorizado la consolidación económica sobre la política, y hoy, a pesar de significativos avances, la gobernanza europea sigue incompleta lo que dificulta el avance federal, la consolidación social y la potenciación internacional de Europa como valedora de un modelo de globalización más redistributivo.

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Bajar impuestos no es de izquierdas

En una escena de la película “Desmontando a Harry” un personaje le confiesa a Woody Allen: “detesto la realidad, pero es el único sitio donde puedo tomarme un whisky”. Algo parecido debieron plantearse los socialdemócratas de la posguerra cuando aceptaron capitalismo a cambio de igualdad y que la “vía Blair” ha transformado en  un “me gusta tanto la realidad que no necesito un whisky”.

En los últimos treinta años esta sintonía con “lo real” se ha traducido en gobiernos socialistas cada vez más preocupados por la gestión que por la transformación, por la economía que por la política, por el mercado que por el Estado. Y la crisis ha confirmado que la socialdemocracia, ni ha sido un antídoto a la expansión de este capitalismo financiero, ni sus recursos estratégicos e ideológicos sirven para oponer un modelo económico distinto.

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La riqueza cambiante de las naciones

Ver original en: Artículo EL PAÍS, sábado 8 de enero de 2011

El realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, y las soluciones han de ser políticas globales.

Un aspecto ampliamente conocido de la economía global del siglo XXI es el surgimiento de los llamados países emergentes. Pero el realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas va mucho más allá y representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, de la que destacamos los siguientes aspectos:

1. El centro de gravedad de la economía internacional se desplaza rápidamente hacia Oriente y el Sur: aún más dramático, más de la mitad del crecimiento económico a nivel mundial en los últimos 15 años ha sido generado por los países emergentes y en desarrollo. Como consecuencia, las economías que no son miembros de la OCDE ya representan el 49% del PIB global, que según las proyecciones llegará al 57% en 2030. La crisis económica que ha golpeado fundamentalmente a los países de la OCDE ha acentuado estas tendencias.

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