Reflexiones tras el debate

Si algo ha quedado claro tras las siete horas de debate sobre la proposición de ley orgánica de delegación en la Generalitat de Catalunya de la competencia para autorizar, convocar y celebrar un referéndum sobre el futuro político de esta Comunidad autónoma es que hay que seguir debatiendo, dialogando, buscando puntos de encuentro, consensos. O eso, o la ruptura del marco constitucional vigente, con sus indeseables consecuencias.

No obstante, para que un diálogo sea fructífero conviene partir de algunas premisas previas. La primera, por supuesto, el ánimo mismo de dialogar, es decir, de hablar y escuchar a nuestro interlocutor. La defensa de las posiciones propias, por muy convincentes que nos puedan parecer, no justifica que hagamos oídos sordos hacia las opiniones o deseos de los demás. El Presidente Rajoy y el President Mas deberían tenerlo muy presente.

Sigue leyendo

España, Estado federal

por Antonio Arroyo. Líneas Rojas. Publicado en el País el 18 de julio de 2013

Conviene dejarlo claro desde el mismo título: España es ya un Estado federal.

Es verdad que no es idéntico a ningún otro Estado federal, pero no hay que alarmarse por ello. Sencillamente, porque no hay dos Estados federales que sean idénticos. ¿En qué se parecen entonces EE UU o Brasil, Alemania o Suiza, por citar solo un par de ejemplos, a ambos lados del Atlántico, de Estados federales paradigmáticos? ¿Por qué todos estos Estados, siendo diferentes, son todos federales, de igual modo que también lo es el Estado español? Sigue leyendo

Catalunya, el ddd

El “día de después” (ddd), aunque parezca que todo sigue igual, nada es ya lo mismo que el día de antes. Y si no que se lo pregunten al Sr. Mas, presidente en funciones de la Generalitat, que el día de antes (de las elecciones que él adelantó), seguramente más por pasión cegadora que por razón iluminadora, pensaba que el día de después su sueño, ambiguo, como suelen ser los sueños, comenzaría a hacerse realidad. Y es que cuando uno despierta de su propio sueño y se enfrenta con la realidad puede acabar descubriendo que el gran error está en pensar que la realidad se puede transformar (retorciéndola) a la medida de nuestros sueños. Pero la realidad es tozuda. Y los sueños, maleables, siempre acaban plegándose a la realidad.

El Sr. Mas debería reconocer que ha fracasado. Así de simple. Como líder de un partido que gobernaba con holgada mayoría y que podía seguir haciéndolo durante dos años más, su apuesta ambiguamente quimérica acabó devorándolo. Su partido ha quedado maltrecho. Miles de personas guiadas por “el mesías” descubren, de pronto, que este no conoce el terreno por el que se mueve con tanta aparente seguridad. Huye de los líderes que se presentan como salvadores o redentores es la lección que un buen demócrata debería conocer de memoria. Un buen líder, en democracia, nunca puede ser un iluminado. Un ebrio de poder capaz de poner a su pueblo a los pies de sus delirios.

Sigue leyendo

Por una España federal

Ver original en: Artículo EL HUFFINGTON POST, miércoles 3 de octubre de 2012

Hablar claro es llamar a las cosas por su nombre, sin necesidad de ser maleducado. Es de agradecer, por eso, que ahora, en estos momentos de incertidumbres y desafíos para el futuro de España, el máximo responsable del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, nos diga claramente hacia dónde cree que debe ir la organización territorial de nuestro Estado: El federalismo es el camino; y el referente más claro, el federalismo alemán.

Somos lo que fuimos, pero siempre hay una oportunidad para empezar a cambiar y a ser lo que queremos llegar a ser, sin complejos paralizantes. Es cierto que la experiencia federal en nuestro país resultó traumática. Pero esos tiempos han quedado ya lejos y con ellos las razones últimas y profundas que hicieron fracasar aquel intento federalizante de nuestro Estado. Hoy tenemos la fortuna, ganada a pulso, de vivir en un Estado que además de social (aunque cada vez menos, lamentablemente) y democrático de Derecho, es también un Estado territorial o políticamente descentralizado. Eso es nuestro Estado de las Autonomías. Lo hemos construido con esfuerzo, generosamente, y, pese a lo que unos y otros nos quieran decir ahora, ha sido un éxito, un rotundo éxito.

Sigue leyendo