El cirujano que necesita el PSOE

Artículo publicado el 27 de mayo de 2014 en el Huffington Post

De las muchas lecturas que cabe extraer de los resultados de las elecciones europeas en España, hay una que, no siendo la más importante, sí que puede ser la más evidente: el PSOE se encuentra en riesgo cierto de desaparecer como opción seria de Gobierno o, lo que es lo mismo, de acabar convertido en una fuerza política crecientemente irrelevante. Es algo que muchos venimos comentando en privado y en público desde hace tiempo, convencidos de que la desafección que se ha venido observando entre sus potenciales votantes desde finales de su etapa de Gobierno anterior no es un fenómeno puntual, sino que obedece al asentamiento entre los ciudadanos de una visión de este partido que reduce estructuralmente su universo electoral entre quienes que se sienten de izquierdas. Y que ello es responsabilidad única de los que han regido la estrategia del partido en los últimos lustros, con mayor o menor intensidad.

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El PSOE se juega su futuro: más democracia o desaparecer

Manifiesto de Líneas Rojas

El PSOE está a punto de desaparecer como fuerza política de gobierno. En los casi tres años transcurridos entre las últimas elecciones generales y las pasadas elecciones europeas, el PSOE no ha hecho otra cosa que vagar sin rumbo, a la deriva. Perdidas sus señas de identidad, este partido político, en su día mayoritario, contempla desnortado que la sangría de votos parece no tener fin. No hay suelo electoral.

Hoy conviene recordar que son muchos los partidos socialistas en el ámbito europeo que han perdido dramáticamente representatividad y capacidad de influencia, convirtiéndose en algunos países en partidos residuales. El pasado no garantiza el futuro y la ciudadanía pide otra forma de hacer política. Debería resultar evidente que un partido político es una herramienta al servicio de la sociedad, no un fin en sí mismo. Un instrumento imprescindible que sirve para vincular a representantes y representados.

Tras el rotundo fracaso electoral europeo, el PSOE se encuentra en la tesitura de qué hacer para que la opción socialdemócrata recupere la confianza de la ciudadanía. Lo primero, por supuesto, es tener un programa de propuestas progresistas a la altura de su historia. Pero además de ello, hoy parece innegable que también es necesario abrir el partido a la sociedad. Y para ello, nada mejor que celebrar, en primer lugar, unas primarias abiertas a toda la ciudadanía para elegir el/la candidato/a a la Presidencia del Gobierno. Esta posibilidad parece ya estar descartada tras el anuncio de la celebración de un Congreso extraordinario. De ser así, cualquier otra opción que no pase por elegir en este Congreso al Secretario o a la Secretaria General del partido directamente por toda la militancia, un militante = un voto, supone la desconexión completa con las demandas que viene reclamando la sociedad y, por tanto, la defunción del PSOE como partido de gobierno.

En todo caso, las primarias para elegir candidato electoral deben estar aseguradas, garantizando la ejecutiva saliente del Congreso extraordinario que se celebrarán en un plazo breve de tiempo y en impecables condiciones de transparencia e igualdad de oportunidades entre todos los candidatos.

En este momento histórico crucial, rechazamos radicalmente la idea de que decisiones de este calibre sean tomadas únicamente por parte de los llamados “barones”, o por determinadas élites políticas y/o económicas que dan muestras de estar más preocupadas por mantener su condición de tales que por sacar lecciones positivas de lo que los ciudadanos les han querido enseñar con su voto.

Convencidos de que solo a través de un funcionamiento radicalmente democrático y transparente el PSOE podrá volver a conectar con la sociedad y, sobre todo, con esos millones de ciudadanos que un día confiaron en él, pero que en los últimos años se han alejado en busca de otras alternativas, desde el colectivo Líneas Rojas reclamamos:

.- Que el Secretario General del PSOE sea elegido por TODA la militancia (voto directo e igual, como expresión inequívoca de una democracia interna auténtica); y

.- Que el candidato a Presidente del Gobierno del PSOE sea elegido por TODA la ciudadanía que quiera participar en ese proceso de primarias abiertas.

No hay que tener miedo a la democracia.

“Gobernar (democráticamente) Europa”, el día después

Artículo publicado el 25 de abril en el blog de la Fundación Alternativas del diario El País

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo (PE) tendrán lugar entre el 22 y el 25 de mayo. Nunca antes unas elecciones europeas habían levantado tanta expectación ni tanta atención mediática, pues en anteriores ocasiones siempre había primado su  consideración como elecciones subordinadas en importancia a otras (lo que los politólogos denominan second-order elections).

El impacto de las medidas tomadas a nivel europeo para hacer frente a la crisis, la decisión de los partidos políticos europeos de nombrar candidatos para presidente de la Comisión Europea, el incremento en los poderes del PE desde el Tratado de Lisboa, cuestiones nacionales específicas, como en el caso de nuestro país que sean las primeras elecciones en dos años… Por el motivo que sea, todo conduce a que en los próximos meses gran parte de la actualidad política tendrá como centro estas elecciones.

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El batacazo electoral que le espera al PP

Artículo publicado en el blog Piedras de Papel de eldiario.es el 15 de abril de 2014

Existen varias formas de hacer pronósticos sobre los resultados de unas elecciones. Algunas más acertadas que otras. Sin duda, las encuestas son una excelente herramienta en este sentido, y desde este blog hemos dado buena cuenta de que los científicos sociales hacemos un importante uso de ellas. Pero un análisis político, sin más, también puede ser una valiosa fuente de información para vislumbrar las fortunas electorales de los partidos en el gobierno, la oposición, así como de las nuevas formaciones políticas que aspiran a conseguir algún tipo de representación. Un examen que identifique los actores más relevantes, sus intereses, sus estrategias, así como el contexto en el que operan puede resultar de mucha utilidad. Eso sí, siempre y cuando los analistas no confundamos deseo con realidad; una práctica en la que todo el mundo puede caer. Pero -¡cuidado!- porque los politólogos también podemos.

En las líneas que siguen analizaré algunas regularidades empíricas en las elecciones al Parlamento Europeo que permiten aventurarnos en lo que pueda pasar el próximo 25 de mayo. Todas ellas indican que existen una serie de razones objetivas por las cuales, para el caso de España, deberíamos esperar un importante deterioro electoral del Partido Popular.

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Valenciano o la anosognosia del PSOE

Artículo publicado el 27/02/14 en el blog Piedras de Papel de eldiario.es

Cada vez son más los que creen que el Partido Popular vive en un mundo paralelo. En un mundo alejado de la realidad. Hace unos días Ignacio Sánchez-Cuenca lo explicaba muy bien en infoLibre, donde -haciendo gala de sus dotes psicoanalíticos- señalaba un buen número de indicios que ponen de manifiesto el abandono del principio de realidad del partido liderado por Mariano Rajoy. Muchos dirán que esta extravagante teoría no resistiría un test mínimamente riguroso. Pero el optimismo del Presidente de Gobierno en el debate sobre el estado de la nación cuenta como evidencia empírica. No obstante, los trastornos neuronales de los partidos políticos de nuestro país no se agotan ahí. De hecho, podría decirse que el PSOE también sufre una afección similar, aunque quizás menos conocida: la anosognosia.

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El PSOE y las elecciones europeas: reflexiones críticas

El anuncio de que la vicesecretaria general del PSOE será la cabeza de lista de este partido en las próximas elecciones europeas deja perplejos a muchos ciudadanos progresistas. Sin cuestionar la valía profesional de Elena Valenciano, habría sido bueno que la dirección del partido hubiera tenido presentes tres aspectos.

1. Una vez que el debate sobre la conveniencia de celebrar primarias se ha abierto, resulta muy difícil de explicar a la ciudadanía, en general, y a los simpatizantes del PSOE, en particular, por qué no se celebran estas para elegir la cabeza de la lista a las elecciones europeas, o, al menos, por qué no se da cuenta convincente de cuáles han sido las razones que han motivado tal decisión. La conferencia política de noviembre supuso, en este y otros asuntos, un avance valiente y (aparentemente) decidido hacia la apertura novedosa del partido a la sociedad. Por eso resulta decepcionante que en la primera ocasión esta nueva orientación se quiebre sin ninguna argumentación de peso. En estos momentos, las primarias son una necesaria vía de reforzamiento del funcionamiento democrático de cualquier partido político, y el PSOE debe dar ejemplo.

2. Tampoco es sencillo de explicar cómo podrá compatibilizarse la condición de vicesecretaria general de un partido como el PSOE con la de europarlamentaria llamada a jugar un papel relevante dentro del grupo socialista del próximo parlamento. Se argumenta, quizá con razón, que esta decisión es una muestra de la importancia que la dirección del partido atribuye a las elecciones europeas. Pero a ojos de mucha gente eso es tanto como decir que no hay ninguna otra persona dentro del PSOE cualificada para encabezar la lista. Parece olvidarse que los ciudadanos quieren –y es razonable que así sea– que sus representantes se dediquen plenamente a las tareas que tienen encomendadas, algo incompatible con simultanear dos puestos de tanta responsabilidad como los mencionados.

3. Quizá lo más grave es que esta decisión –y el hecho de que no haya habido voces discrepantes relevantes dentro del partido– es reflejo del aturdimiento en el que sigue sumido el PSOE. Los dirigentes del partido parecen incapaces de entender que los ciudadanos, sus potenciales votantes, reclaman desde hace tiempo una profunda renovación de personas y de liderazgos. Tal es la condición indispensable para una autocrítica sincera que permita a l@s socialistas recuperar la credibilidad. Lo que resulta condición imprescindible para constituirse, de nuevo, en alternativa viable e ilusionante al gobierno del Partido Popular, radicalmente conservador en lo moral y neoliberal en lo económico, que tantos destrozos está causando en nuestro país.