El objetivo es el empleo de calidad, no cualquier empleo

La crisis se ha llevado por delante millones de puestos de trabajo. El desempleo ha alcanzado unos niveles tan dramáticos que resultan difícilmente compatibles con la visión que tenemos de un país desarrollado, lastra la generación de riqueza, socava el sistema de protección social y erosiona la calidad de vida de la ciudadanía. El paro es, no hay duda, nuestro principal problema y, por tanto, la creación de puestos de trabajo debería ser una prioridad para cualquier gobierno. Sigue leyendo

Propuestas de reforma fiscal, un debate necesario

Artículo en colaboración con Economistas Frente a la Crisis y Líneas Rojas

  • La falta de equidad del sistema tributario español hace recaer el 90% de la recaudación sobre las rentas del trabajo medias y bajas.
  • Aumentar la tributación a la riqueza no solo es una cuestión de recaudación, sino también de equidad y justicia social.
  • El gasto público en España reduce el riesgo de pobreza en un 28%, comparado con un 50% en Suecia o un 35% de media en la UE.

Estos días atrás se han desvelado las proyecciones económicas del FMI y la CE para España. Habrá un año más de recesión y mínimo crecimiento en el 2014. Con estas cifras, la reducción del déficit público se antoja una gesta altamente complicada, incluso si Bruselas concede uno o dos años más para alcanzar las metas establecidas. Sigue leyendo

Carta abierta a Juan Rosell, presidente de la CEOE

Estimado Juan:

Estimado Juan,

La forma en que vemos a los demás dice mucho de nosotros mismos. Tus recientes declaraciones sobre los trabajadores españoles tildándolos de vagos, inútiles y sobreprotegidos, son un ejemplo de pobreza intelectual, las limitaciones de conocimiento y la necesidad de regeneración del empresariado español, o al menos de una parte del mismo, a la que bien representas.

Te hemos escuchado decir que la huelga es un derecho revisable, que el despido improcedente es una anomalía, que los trabajadores solo buscan empleo cuando no tienen más remedio, que no hay tanto desempleo como dicen las encuestas (aunque estén homologadas y avaladas internacionalmente) y que los funcionarios mejor en sus casas que en sus puestos de trabajo.

El mantra radical y antisocial de siempre. Pero ahora es más dañino, porque nos encontrarnos en una situación dramática para millones de trabajadores, y porque éstos son muy conscientes de que, si se encuentran así en estos momentos, es porque las políticas desarrolladas en los últimos veinte años y la especulación empresarial les han empujado hasta aquí. Por eso ya  no cuela. Culpar a la clase trabajadora de los males endémicos de la economía española, y en particular de la crisis, es una burla.

La transición empresarial del franquismo a la democracia en los 70s, ( “tan ejemplar como el resto”), la integración europea en los 80s (“esto de Europa es la hostia, tío” ), las privatizaciones de empresas públicas en los 90 (“tener un compañero de pupitre que llegue a presidente es un tesoro”)- y la crisis financiera y la burbuja inmobiliaria en 2000s  (“el precio de la vivienda nunca baja”) nos definen como economía. Es esto culpa de los trabajadores y su pretendida ociosidad?

Desde que Gabriel Tortella definiese al empresariado español del XIX como escaso, poco competitivo y proclives a buscar y vivir de las rentas del Estado, parece que nos cuesta deshacernos de este prototipo, y que incluso algunos os esforzáis por refrendarlo día a día. Las ingentes cantidades que estamos dedicando a salvar al sistema bancario refuerzan su poder en busca desesperada por quedarse con el último gran bocado del Estado: la educación, la sanidad y las pensiones.

Para tal fin todo vale, incluidas tus declaraciones. Entiendo que prefieras lo privado a lo público, que no te guste pagar impuestos, que prefieras el despido libre y que detestes las subvenciones (salvo los más de 6.000 millones de euros que hemos dedicado a bonificaciones a la contratación en los últimos tres años). Pero lo de funcionarios gastando papel y tinta resulta muy grosero, impropio de alguien que tiene importantes funciones representativas e institucionales en nuestro país, y un papel clave para alcanzar consensos básicos para nuestra economía y para nuestra sociedad.

Mejor proponer que disponer. Seguro que hay espacios de entendimiento. Pero también seguro que con declaraciones como las que has realizado, cada vez serán más estrechos. Cada vez se entiende peor la escena final de la película “Metrópolis”, donde capital y trabajo se dan un abrazo.

El cambio de modelo productivo podría ser una nueva oportunidad de reencuentro. Pero en este mismo blog tienes evidencias sobre lo preocupante del tema y el poco esfuerzo realizado por la inversión privada hasta el momento para hacerlo posible.

 Un saludo

 Líneas Rojas

Derrotar al Estado de Bienestar

Durante los últimos años, se ha propiciado un discurso sobre el Estado de Bienestar (E.B.) desde los sectores más neoliberales de España y parte de Europa que lo sitúa en el centro de la diana como principal responsable de la crisis que atraviesa nuestro continente y niegan su viabilidad tanto en épocas de crisis como de estancamiento económico.  Este pensamiento se lanza desde todas las plataformas mediáticas de la derecha, llegando a demonizar todo aquello que provenga del Estado sin tener en cuenta las terribles consecuencias que puede tener este planteamiento para las democracias modernas y para sus ciudadanos.

Este discurso va dirigido en dos direcciones, la primera, conseguir que la sociedad deje de entender al Estado, como el instrumento que garantiza  servicios y prestaciones sociales. Y la segunda, que los partidos socialdemócratas dejen de entender el E.B. como esa propuesta política y económica de modelo general del Estado y organización social, que expresa su razón de ser.

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La riqueza cambiante de las naciones

Ver original en: Artículo EL PAÍS, sábado 8 de enero de 2011

El realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, y las soluciones han de ser políticas globales.

Un aspecto ampliamente conocido de la economía global del siglo XXI es el surgimiento de los llamados países emergentes. Pero el realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas va mucho más allá y representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, de la que destacamos los siguientes aspectos:

1. El centro de gravedad de la economía internacional se desplaza rápidamente hacia Oriente y el Sur: aún más dramático, más de la mitad del crecimiento económico a nivel mundial en los últimos 15 años ha sido generado por los países emergentes y en desarrollo. Como consecuencia, las economías que no son miembros de la OCDE ya representan el 49% del PIB global, que según las proyecciones llegará al 57% en 2030. La crisis económica que ha golpeado fundamentalmente a los países de la OCDE ha acentuado estas tendencias.

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