Cuatro errores económicos que el PSOE no debería repetir

Artículo publicado el 26 de julio de 2014 en eldiario.es

El PSOE ya tiene nuevo Secretario General, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que tiene la responsabilidad de liderar una transformación radical del funcionamiento interno del partido, de sus formas de relacionarse con la sociedad y de su contenido programático, para volver a conectar con la ciudadanía y optar a gobernar de nuevo el país. Y entre esos cambios programáticos, los que se refieren a la política económica deben ocupar a nuestro juicio un lugar central. Porque una de las cuestiones que precisamente han propiciado de forma más evidente la pérdida de confianza de su electorado ha sido la política económica que ha desarrollado durante sus años de gobierno. Es una opinión bastante extendida que las diferencias entre PSOE y PP (los dos partidos, hasta ahora, con opciones reales de gobernar en España) han sido y son evidentes en materia social y de derechos ciudadanos, pero mucho menos perceptibles en materia económica.

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Balance de las políticas de austeridad en España

Alberto del Pozo Sen y José Moisés Martín Carretero

Artículo publicado en Agenda Pública de eldiario.es el 5 de febrero de 2013

¿Qué consecuencias ha tenido la política de austeridad sobre la economía, el empleo y la cohesión social? ¿Cómo ha afectado a las capacidades del sector público como proveedor de bienes y servicios esenciales? ¿Cómo influyen estas consecuencias sobre las posibilidades de desarrollo económico y social futuras? En mayo se cumplirán cuatro años desde la puesta en práctica de la estricta agenda de la austeridad impuesta por la troika (Comisión Europea, BCE, FMI) y auspiciada por Alemania, tiempo suficiente para analizar, en base a los datos disponibles, la efectividad de esa estrategia en los países que la han soportado de forma más cruda. Con este objetivo, la Fundación Friedrich Ebert ha encargado y publicado varios documentos que analizan estas cuestiones para Grecia, Portugal, Chipre, Irlanda, Italia y España, debatiendo sus conclusiones en dos interesantes seminarios celebrados el pasado año en Nicosia y Madrid. Lo que sigue es un resumen del contenido y conclusiones del documento relativo a España, encargado a Economistas Frente a la Crisis.

La puesta en marcha en mayo de 2010 de la política de ajustes en la zona euro frenó en seco una incipiente recuperación, y colaboró decisivamente a generar la segunda recesión de esta larga crisis. Un resultado previsible, conocido el efecto contractivo de los recortes de gasto público en un contexto de falta de crédito y endeudamiento agudos. Todo supeditado a la reducción de los déficit públicos. La recuperación se fiaba a dos caminos: de un lado, la mejora de la confianza de los mercados y de la inversión derivada de la consolidación fiscal; de otra, de una ganancia de competitividad exterior generada por una intensa devaluación salarial. Ambas cuestiones han resultado fallidas.

Actividad y empleo durante la crisis: políticas aplicadas

Fuente: elaboración propia a partir de CNTR y EPA (INE)

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Propuestas de reforma fiscal, un debate necesario

Artículo en colaboración con Economistas Frente a la Crisis y Líneas Rojas

  • La falta de equidad del sistema tributario español hace recaer el 90% de la recaudación sobre las rentas del trabajo medias y bajas.
  • Aumentar la tributación a la riqueza no solo es una cuestión de recaudación, sino también de equidad y justicia social.
  • El gasto público en España reduce el riesgo de pobreza en un 28%, comparado con un 50% en Suecia o un 35% de media en la UE.

Estos días atrás se han desvelado las proyecciones económicas del FMI y la CE para España. Habrá un año más de recesión y mínimo crecimiento en el 2014. Con estas cifras, la reducción del déficit público se antoja una gesta altamente complicada, incluso si Bruselas concede uno o dos años más para alcanzar las metas establecidas. Sigue leyendo

Carta abierta a Juan Rosell, presidente de la CEOE

Estimado Juan:

Estimado Juan,

La forma en que vemos a los demás dice mucho de nosotros mismos. Tus recientes declaraciones sobre los trabajadores españoles tildándolos de vagos, inútiles y sobreprotegidos, son un ejemplo de pobreza intelectual, las limitaciones de conocimiento y la necesidad de regeneración del empresariado español, o al menos de una parte del mismo, a la que bien representas.

Te hemos escuchado decir que la huelga es un derecho revisable, que el despido improcedente es una anomalía, que los trabajadores solo buscan empleo cuando no tienen más remedio, que no hay tanto desempleo como dicen las encuestas (aunque estén homologadas y avaladas internacionalmente) y que los funcionarios mejor en sus casas que en sus puestos de trabajo.

El mantra radical y antisocial de siempre. Pero ahora es más dañino, porque nos encontrarnos en una situación dramática para millones de trabajadores, y porque éstos son muy conscientes de que, si se encuentran así en estos momentos, es porque las políticas desarrolladas en los últimos veinte años y la especulación empresarial les han empujado hasta aquí. Por eso ya  no cuela. Culpar a la clase trabajadora de los males endémicos de la economía española, y en particular de la crisis, es una burla.

La transición empresarial del franquismo a la democracia en los 70s, ( “tan ejemplar como el resto”), la integración europea en los 80s (“esto de Europa es la hostia, tío” ), las privatizaciones de empresas públicas en los 90 (“tener un compañero de pupitre que llegue a presidente es un tesoro”)- y la crisis financiera y la burbuja inmobiliaria en 2000s  (“el precio de la vivienda nunca baja”) nos definen como economía. Es esto culpa de los trabajadores y su pretendida ociosidad?

Desde que Gabriel Tortella definiese al empresariado español del XIX como escaso, poco competitivo y proclives a buscar y vivir de las rentas del Estado, parece que nos cuesta deshacernos de este prototipo, y que incluso algunos os esforzáis por refrendarlo día a día. Las ingentes cantidades que estamos dedicando a salvar al sistema bancario refuerzan su poder en busca desesperada por quedarse con el último gran bocado del Estado: la educación, la sanidad y las pensiones.

Para tal fin todo vale, incluidas tus declaraciones. Entiendo que prefieras lo privado a lo público, que no te guste pagar impuestos, que prefieras el despido libre y que detestes las subvenciones (salvo los más de 6.000 millones de euros que hemos dedicado a bonificaciones a la contratación en los últimos tres años). Pero lo de funcionarios gastando papel y tinta resulta muy grosero, impropio de alguien que tiene importantes funciones representativas e institucionales en nuestro país, y un papel clave para alcanzar consensos básicos para nuestra economía y para nuestra sociedad.

Mejor proponer que disponer. Seguro que hay espacios de entendimiento. Pero también seguro que con declaraciones como las que has realizado, cada vez serán más estrechos. Cada vez se entiende peor la escena final de la película “Metrópolis”, donde capital y trabajo se dan un abrazo.

El cambio de modelo productivo podría ser una nueva oportunidad de reencuentro. Pero en este mismo blog tienes evidencias sobre lo preocupante del tema y el poco esfuerzo realizado por la inversión privada hasta el momento para hacerlo posible.

 Un saludo

 Líneas Rojas

¿“ALGUNAS” ÉLITES EMPIEZAN A TENER MIEDO?

De la economía financiera, a la economía real. De la economía real, a la sociedad. De las grandes cifras macroeconómicas, a la realidad microsocial. De la avalancha de las estadísticas, a los testimonios de primera mano de los que más sufren la crisis y los recortes. De la desorientación individual, a la movilización colectiva. Cinco años después, lo que empezó como una crisis de origen financiero en Estados Unidos, se ha convertido en un “estado” de emergencia social -con una destrucción masiva de empleo, con el empobrecimiento de las clases medias y bajas, con un alarmante aumento de la desigualdad y de la exclusión social- en los países del sur de Europa; mientras el estancamiento económico amenaza a los países del norte y el antieuropeísmo se extiende por el viejo continente.

La receta de la austeridad extrema se está revelando ineficaz -tanto por sus dudosos efectos directos, como por sus peligrosos efectos colaterales-, para luchar contra la crisis (como incluso, desde los sectores económicos más ortodoxos, se empieza a reconocer).

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Un pacto por el crecimiento para Europa

Ver original en: Artículo EL PAÍS, domingo 20 de mayo de 2012

Alemania debe entender que va en su interés aceptarlo

El debate económico en Europa ha subido de tono en las últimas semanas, especialmente desde la publicación de las perspectivas macro para este año. La evidencia es clara: la economía europea está estancada, varios países, con España a la cabeza, están en recesión, y el panorama para los próximos años pinta muy mal.

Ante este paisaje, todas las voces invocan la necesidad de recuperar la senda del crecimiento. La izquierda europea lleva meses clamando contra el dogma de la austeridad. La novedad es que ahora los dirigentes de la derecha también se han sumado a ese coro: Merkel cree que se requieren medidas que promuevan el crecimiento; Van Rompuy planea convocar una cumbre sobre el crecimiento, y hasta Mario Draghi declaró hace unos días en el Parlamento Europeo que, tras el pacto fiscal, lo urgente era lograr un acuerdo de crecimiento. Hay fumata blanca en Europa, ¡es el crecimiento, estúpido!

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