El sindicalismo necesario

Este post se publica conjuntamente en Debate Callejero y en Líneas Rojas

Los sindicatos conforman el mayor poder de movilización social organizado de la izquierda. Tanto por su número de militantes como por los recursos que son capaces de emplear, no hay otra institución de defensa organizada tan fuerte para aquellos que no tienen ni el poder económico (empresarios), ni el poder simbólico (intelectuales, expertos) de una sociedad. Debilitar a los sindicatos supone, por tanto, debilitar esa inmensa fuerza de movilización. No resulta nada extraño que la derecha los considere como gran contrincante a batir. Parte de su estrategia consiste en resaltar de manera sensacional sus errores o defectos, como su corporativismo y su exceso de vida burocrática. Son fallos que sin duda deben ser corregidos. Pero otra parte [de las críticas de la derecha?] se basa simplemente en manipulaciones, como cuestionar su representatividad por su número de afiliados. A nadie se le ocurre medir la representatividad de un partido por el número de sus afiliados, sino por sus votos. ¿Por qué se emplea este rasero para la representatividad sindical (Gráfico 1)? Probablemente el origen de esta manipulación se deba a que hay países con alta tasa de afiliación, al menos en algunos sectores profesionales. Pero lo que jamás se dice es que en estos países los convenios colectivos solo afectan a quienes forman parte del sindicato, y que en ocasiones la afiliación es obligatoria para poder trabajar en un determinado oficio, como sucede en EE UU.

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