El batacazo electoral que le espera al PP

Artículo publicado en el blog Piedras de Papel de eldiario.es el 15 de abril de 2014

Existen varias formas de hacer pronósticos sobre los resultados de unas elecciones. Algunas más acertadas que otras. Sin duda, las encuestas son una excelente herramienta en este sentido, y desde este blog hemos dado buena cuenta de que los científicos sociales hacemos un importante uso de ellas. Pero un análisis político, sin más, también puede ser una valiosa fuente de información para vislumbrar las fortunas electorales de los partidos en el gobierno, la oposición, así como de las nuevas formaciones políticas que aspiran a conseguir algún tipo de representación. Un examen que identifique los actores más relevantes, sus intereses, sus estrategias, así como el contexto en el que operan puede resultar de mucha utilidad. Eso sí, siempre y cuando los analistas no confundamos deseo con realidad; una práctica en la que todo el mundo puede caer. Pero -¡cuidado!- porque los politólogos también podemos.

En las líneas que siguen analizaré algunas regularidades empíricas en las elecciones al Parlamento Europeo que permiten aventurarnos en lo que pueda pasar el próximo 25 de mayo. Todas ellas indican que existen una serie de razones objetivas por las cuales, para el caso de España, deberíamos esperar un importante deterioro electoral del Partido Popular.

Dichas regularidades son básicamente tres. En las elecciones al Parlamento Europeo 1) suele haber menos participación; 2) los partidos grandes suelen recoger menos votos que en las generales; y 3) entre los anteriores, los partidos en el gobierno sufren un mayor desgaste electoral.

La primera regularidad es bien conocida. Las elecciones al Parlamento Europeo despiertan bastante menos interés que las elecciones nacionales. Para hacernos una idea, valga la pena recordar que el diferencial de participación entre las últimas europeas (2009) y las dos últimas elecciones generales en España (2008 y 2011) estuvo alrededor de 25 y 30 puntos porcentuales a favor de las elecciones nacionales, respectivamente. Aunque no podemos establecer una relación directa entre la baja participación y el voto al gobierno, veremos que, a la luz de otra de las regularidades empíricas, esto puede que tenga implicaciones para ponderar los apoyos electorales de los populares.

La segunda constante en las elecciones europeas indica que los partidos grandes suelen hacerlo algo peor que en las elecciones generales. O, dicho de otra manera, que los partidos pequeños suelen hacerlo algo mejor. La razón principal es que en las elecciones al Parlamento Europeo los votantes no están presionados a votar de forma estratégica. Dado que el sistema electoral para elegir a los 54 representantes españoles descansa en una circunscripción única (y no en 52), los efectos proporcionales de la formula D’Hont a la hora de transformar votos en escaños incentiva a que los ciudadanos voten de manera “sincera”, es decir, que escojan su primer preferencia y no de entre las opciones con más posibilidades de ganar un escaño. (Recuerden que en la práctica -es decir, a la hora de sumar para ganar un escaño- dar un voto a partidos pequeños en circunscripciones electorales en donde se eligen pocos escaños suele terminar siendo un voto perdido).

La tercera regularidad empírica que nos deja el ya largo recorrido de elecciones al Parlamento Europeo es que los partidos en el gobierno suelen ser particularmente castigados. A pesar de que en las elecciones europeas es muy habitual que los votantes elijan la misma papeleta que escogieron en las elecciones generales anteriores, existe una parte importante del electorado que aprovecha la oportunidad para expresar algún tipo de descontento con el gobierno. Las elecciones que tienen lugar durante el transcurso de una legislatura permiten a los ciudadanos enviar una señal respecto al rumbo de las políticas gubernamentales. Es por eso que la literatura académica otorga a las elecciones europeas (como a las regionales o a las locales) la clasificación de “elecciones nacionales de segundo orden”. Esto es, elecciones que son secundarias a las elecciones más importantes (las generales) y nacionales, puesto que la lógica que impera en ellas, desde el punto de vista de los partidos como de los votantes, está ligada a la arena política nacional. Con este razonamiento, las europeas pueden convertirse en el momento oportuno para castigar al gobierno por su desempeño o para señalizar las preferencias de los ciudadanos y, así, intentar corregir el rumbo de sus políticas.

Pero existe una razón adicional que podría explicar por qué los gobiernos sufren un particular desgaste en este tipo de elecciones, y está ligada a lo que se conoce como “el ciclo de popularidad del gobierno”. Los niveles de aceptación de un gobierno suelen estar en una especie de “luna de miel” justo después de ganar las elecciones, pero éstos suelen disminuir progresivamente a lo largo de la legislatura, al menos hasta que un año antes de las siguientes elecciones nacionales el partido del gobierno intenta remontar poniendo todos sus recursos a trabajar y el gobierno a rentabilizar sus inversiones a largo plazo. En este sentido, si la convocatoria de las elecciones europeas cae a mitad de mandato, la cita electoral probablemente pillará al gobierno en su peor momento en términos de popularidad.

En lo que respecta España, estas regularidades empíricas sugieren que el Partido Popular sufrirá un severo golpe electoral el próximo 25 de mayo. Fundamentalmente por lo explicado en los dos últimos puntos. Con un sistema electoral más proporcional al que estamos acostumbrados, antiguos votantes del PP podrían elegir sin ataduras estratégicas entre otras opciones políticas. Esto podría traducirse en un transvase de votos hacia formaciones políticas cercanas ideológicamente: UPyD, VOX o el mismo PSOE.

En lo que respecta al ánimo del electorado para castigar o corregir las políticas del gobierno podríamos encontrar un buen listado de motivaciones. A los votantes del PP puede que no les hayan gustado los incumplimientos electorales (subida de impuestos, recortes en pensiones, sanidad y educación, apoyo con dinero público a los bancos), o que simplemente no estén a gusto con el rumbo de sus políticas en lo que queda de legislatura.

Como señalaba más arriba, existe una alta correlación entre el voto en las elecciones generales y las subsiguientes elecciones europeas, por lo que es muy probable que el PP retenga una parte significativa de sus apoyos. Para ilustrar esta relación he preparado un gráfico con el porcentaje de votos al partido que ganó el gobierno en 2008 (PSOE) y el porcentaje de voto que este partido consiguió 15 meses después para el Parlamento Europeo (Gráfico 1). Como se pude apreciar, la relación es muy fuerte. Los datos provienen de la base de Resultados Electorales del Ministerio del Interior y están agregados a nivel municipal.

Gráfico 1. Relación entre voto al gobierno (PSOE) en las europeas (junio 2009) y en las generales (marzo 2008) 

Pero como también apuntaba anteriormente, el gobierno suele perder más apoyos que sus competidores (sobre todo si son partidos grandes). Con los mismos datos, he preparado dos gráficos más en donde se muestra la relación entre la pérdida de votos del partido de gobierno (Gráfico 2) y del principal partido de la oposición (Gráfico 3) en las europeas en función del apoyo anteriormente recibido en las elecciones generales. La línea roja marca como referencia el 0, es decir, cuando un partido obtiene prácticamente la misma cantidad de votos en ambas elecciones. Aquellos puntos que quedan por arriba de esta línea indican los municipios en donde se votó en las europeas al partido en cuestión en un porcentaje mayor que en las generales, mientras que los que quedan por debajo apuntan una pérdida de apoyos electorales en la cita con las urnas europeas. Si comparamos ambos gráficos (el primero para el PSOE y el segundo para el PP) vemos que el desgaste fue más acusado para el gobierno de entonces, incluso en aquellos municipios en donde el PSOE había cosechado un porcentaje bastante alto de votos en las generales.

Gráfico 2. Relación entre pérdida de votos del gobierno y votos en las generales 

Gráfico 3. Relación entre pérdida de votos del ppal. partido de la oposición y votos en las generales 

Si a le esto sumamos que las elecciones pillan a la candidatura de Arias Cañete prácticamente a mitad de la legislatura de los populares, así como que la posible baja participación venga provocada por el desgaste del bipartidismo, el panorama del partido del gobierno para las europeas resulta muy sombrío. Por eso, dadas las regularidades empíricas analizadas y la delicada situación del PP en las encuestas, no es de extrañar que Rajoy quiera pasar de puntillas por los comicios europeos, retrasando el nombramiento del cabeza de lista o haciendo una campaña de perfil bajo. Pero aunque siga la estrategia de la avestruz, nada parece indicar que el PP vaya a ser capaz de evitar un batacazo made in Europe.

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