Debate sobre el estado de la nación: Rajoy tras su máscara

La intervención del Presidente Rajoy en el Debate sobre el Estado de la Nación ha servido para que escenifique lo que desde hace meses se viene vislumbrando en muchas de las declaraciones y actuaciones del gobierno que encabeza, y que se resume en dos mensajes: primero, que lo peor ya ha pasado gracias a las duras medidas adoptadas, en contra de su voluntad; y segundo, que ahora hemos entrado en otra fase, de recuperación, en la que van a llevar a cabo su programa deseado.

El problema para el Sr. Rajoy también es doble. De una parte, que las evidencias que demuestran que las medidas adoptadas han sido un completo desastre para la mayoría de la población son muchas y ampliamente conocidas; y de otra, que su gobierno, y él mismo más que nadie, han dilapidado toda su credibilidad e imagen en el tiempo que llevan gobernado. El mensaje, por tanto, no cuela, y tan solo permite comprobar, una vez más, su desparpajo a la hora de fabular una realidad a su medida. Sigue leyendo

La línea roja del Mal en el mar

En España han muerto 829 personas debido a que ETA consideraba que su proyecto político era más importante que los derechos humanos. EE UU en su origen era una democracia compatible con la esclavitud, debido a que se le daba más importancia a la propiedad privada que a los derechos humanos. Fascismos y comunismos a lo largo del mundo han masacrado a cientos de millones de personas porque consideraban que sus ideologías eran más importantes que los derechos humanos. Podemos seguir con la interminable lista de las ignominias de la historia. Cada dolor que causan en una persona de carne y hueso es indescriptible, y la lógica maléfica que se desarrolla tras cada una de estas brutalidades es única en cada ocasión. Por eso hacemos un flaco favor a la comprensión del Mal cuando intentamos reducirlo todo a única lógica (son “terroristas”, son “nazis”,…). Pero ello no quita que la historia del Mal tenga una línea roja que siempre lo separa de la historia del Bien: las invenciones humanas (la patria, la propiedad, la raza, la revolución,…) son más importantes  que las vida humanas.

Están del lado del Mal quienes apoyan que una institución, una idea, una ley o cualquier creación humana justifican matar o no ayudar a una persona. Si vivimos en un país con 15 muertos por una convención social, como es una línea en un mapa, y no hay responsabilidades de ningún tipo, la marca España está del lado de la ignominia.

El control de fronteras es necesario, pero será justo sólo si los protocolos para defender esas fronteras no ponen en peligro la vida humana. Si hay muertos, y somos un país de gente decente, quienes hayan diseñado esos protocolos deben dimitir, simplemente por dignidad y por buena conciencia, sin que nadie se lo pida. Pero si se dice públicamente que esos 15 muertos son “violencia proporcionada”, se ha cruzado la línea roja del Mal.

Además, a la muerte física se suma el deprecio simbólico de considerar que hay víctimas de primera, que merecen nuestro apoyo y respeto, y víctimas de segunda, que se merecen lo que les ha pasado. Los malvados siempre aseguran que la víctima se lo tiene merecido.

Podemos entender que al calor de la acción, quienes están sobre el terreno tomen decisiones equivocadas, que valoren mal los riesgos, o que la confusión sea tal que haya muertes. Lo que no tiene sentido es decir que en un mundo justo eso pueda pasar una y otra vez. Habrá que reconocer que se ha pasado una línea roja, y tomar medidas, con responsabilidades políticas y morales. Debe haber dimisiones, al más alto nivel, y así hay que exigirlo. Pero además de eso, por favor, que salga alguien a decir que no puede dormir porque en ese contexto se optó por disparar y no por ayudar.

También podemos entender que, en caliente, en un momento de caos, alguien se equivoque y dispare un arma en lugar de tirar un salvavidas como debería; pero es repugnante que eso se pretenda defender en frío, cuando el peligro ha pasado. Es decir, defender que vivimos en el mundo del Mal, donde los derechos humanos valen menos que una línea sobre un mapa.

El PSOE y las elecciones europeas: reflexiones críticas

El anuncio de que la vicesecretaria general del PSOE será la cabeza de lista de este partido en las próximas elecciones europeas deja perplejos a muchos ciudadanos progresistas. Sin cuestionar la valía profesional de Elena Valenciano, habría sido bueno que la dirección del partido hubiera tenido presentes tres aspectos.

1. Una vez que el debate sobre la conveniencia de celebrar primarias se ha abierto, resulta muy difícil de explicar a la ciudadanía, en general, y a los simpatizantes del PSOE, en particular, por qué no se celebran estas para elegir la cabeza de la lista a las elecciones europeas, o, al menos, por qué no se da cuenta convincente de cuáles han sido las razones que han motivado tal decisión. La conferencia política de noviembre supuso, en este y otros asuntos, un avance valiente y (aparentemente) decidido hacia la apertura novedosa del partido a la sociedad. Por eso resulta decepcionante que en la primera ocasión esta nueva orientación se quiebre sin ninguna argumentación de peso. En estos momentos, las primarias son una necesaria vía de reforzamiento del funcionamiento democrático de cualquier partido político, y el PSOE debe dar ejemplo.

2. Tampoco es sencillo de explicar cómo podrá compatibilizarse la condición de vicesecretaria general de un partido como el PSOE con la de europarlamentaria llamada a jugar un papel relevante dentro del grupo socialista del próximo parlamento. Se argumenta, quizá con razón, que esta decisión es una muestra de la importancia que la dirección del partido atribuye a las elecciones europeas. Pero a ojos de mucha gente eso es tanto como decir que no hay ninguna otra persona dentro del PSOE cualificada para encabezar la lista. Parece olvidarse que los ciudadanos quieren –y es razonable que así sea– que sus representantes se dediquen plenamente a las tareas que tienen encomendadas, algo incompatible con simultanear dos puestos de tanta responsabilidad como los mencionados.

3. Quizá lo más grave es que esta decisión –y el hecho de que no haya habido voces discrepantes relevantes dentro del partido– es reflejo del aturdimiento en el que sigue sumido el PSOE. Los dirigentes del partido parecen incapaces de entender que los ciudadanos, sus potenciales votantes, reclaman desde hace tiempo una profunda renovación de personas y de liderazgos. Tal es la condición indispensable para una autocrítica sincera que permita a l@s socialistas recuperar la credibilidad. Lo que resulta condición imprescindible para constituirse, de nuevo, en alternativa viable e ilusionante al gobierno del Partido Popular, radicalmente conservador en lo moral y neoliberal en lo económico, que tantos destrozos está causando en nuestro país.

Balance de las políticas de austeridad en España

Alberto del Pozo Sen y José Moisés Martín Carretero

Artículo publicado en Agenda Pública de eldiario.es el 5 de febrero de 2013

¿Qué consecuencias ha tenido la política de austeridad sobre la economía, el empleo y la cohesión social? ¿Cómo ha afectado a las capacidades del sector público como proveedor de bienes y servicios esenciales? ¿Cómo influyen estas consecuencias sobre las posibilidades de desarrollo económico y social futuras? En mayo se cumplirán cuatro años desde la puesta en práctica de la estricta agenda de la austeridad impuesta por la troika (Comisión Europea, BCE, FMI) y auspiciada por Alemania, tiempo suficiente para analizar, en base a los datos disponibles, la efectividad de esa estrategia en los países que la han soportado de forma más cruda. Con este objetivo, la Fundación Friedrich Ebert ha encargado y publicado varios documentos que analizan estas cuestiones para Grecia, Portugal, Chipre, Irlanda, Italia y España, debatiendo sus conclusiones en dos interesantes seminarios celebrados el pasado año en Nicosia y Madrid. Lo que sigue es un resumen del contenido y conclusiones del documento relativo a España, encargado a Economistas Frente a la Crisis.

La puesta en marcha en mayo de 2010 de la política de ajustes en la zona euro frenó en seco una incipiente recuperación, y colaboró decisivamente a generar la segunda recesión de esta larga crisis. Un resultado previsible, conocido el efecto contractivo de los recortes de gasto público en un contexto de falta de crédito y endeudamiento agudos. Todo supeditado a la reducción de los déficit públicos. La recuperación se fiaba a dos caminos: de un lado, la mejora de la confianza de los mercados y de la inversión derivada de la consolidación fiscal; de otra, de una ganancia de competitividad exterior generada por una intensa devaluación salarial. Ambas cuestiones han resultado fallidas.

Actividad y empleo durante la crisis: políticas aplicadas

Fuente: elaboración propia a partir de CNTR y EPA (INE)

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