“Necesitamos que nuestra militancia vuelva a creer en nuestro partido, en nuestro proyecto”

Entrevista a Inmaculada Rodríguez Piñero, Secretaria de Economía y Empleo del PSOE. En exclusiva para Líneas Rojas

El PSOE se encuentra inmerso en la realización de los diálogos públicos preparatorios de la Conferencia Política de octubre, de los que ya ha realizado cuatro, relativos a Europa, el crecimiento y el empleo, la fiscalidad y la democracia. Además acaba de presentar una propuesta de Plan de Reactivación para nuestro país, con el que ha ofrecido un pacto de Estado para contribuir entre todos a sacar a España de la crisis. Paralelamente, surgen a menudo en los medios noticias relacionadas con el futuro proceso de elección de Secretario General del Partido, y las encuestas siguen mostrando una escasa recuperación por parte del Partido de la confianza de los ciudadanos como alternativa de gobierno.

En este contexto, nuestro compañero Sebastián Lavezzolo, politólogo e investigador especializado en el comportamiento electoral y la representación política, ha conversado durante una hora con Inmaculada Rodríguez Piñero, Secretaria de Economía y Empleo del PSOE y Diputada por Valencia. Durante la charla, la responsable socialista ha valorado la acción de gobierno del PP, ha explicado algunas de las líneas estratégicas que están surgiendo de los debates abiertos por el Partido Socialista y no ha eludido pronunciarse sobre la credibilidad de esas nuevas propuestas y sobre las perspectivas del Partido para reconquistar la confianza de los electores.

Algunos de los mensajes que ha lanzado son:

  • Los resultados ponen de manifiesto que la política económica del Gobierno es un gran fracaso.
  • España se ha convertido en el país de la Unión Europea más desigual y la pobreza ha crecido de una manera desorbitada.
  • Es posible revertir la situación. La estrategia del gobierno es hacer creer que la única salida posible de la crisis es la que ellos están haciendo. Pero no es verdad.
  • El discurso del PP es el que defiende Angela Merkel, que es la austeridad por la austeridad.
  • Nosotros estamos en la socialdemocracia, y no defendemos lo mismo.
  • En una recesión aplicar políticas restrictivas sólo generará más paro y más recesión.
  • No es verdad, como intenta hacer creer el PP, que gastamos mucho.
  • La economía española necesita crecer sobre unas bases mucho más competitivas y productivas; necesita hacer una reforma profunda de su sistema impositivo para tener ingresos más estables y una revisión del gasto público para que cada euro invertido sea la mejor opción.
  • Queremos un sistema tributario justo, que no caiga todo el peso de la recaudación sobre las rentas medias y bajas, que es lo que ahora ocurre, y progresivo, que grave en función de la capacidad económica de las personas.
  • Planteamos un nuevo impuesto que grave la renta y la riqueza, independientemente de dónde esté invertida, en un único tributo.
  • Banca pública no, ¿para qué?
  • Si no combatimos los paraísos fiscales no acabaremos de verdad con el gran fraude. Vamos a enarbolar la bandera de la lucha contra los paraísos fiscales en el ámbito de la Unión Europea.
  • Conforme más tiempo pasa gobernando el PP, más se ven las diferencias entre lo que es un ajuste por un partido de izquierdas y uno de derechas como el Partido Popular. No es lo mismo. Hay que explicarlo, y con la cabeza bien alta.
  • El ajuste que hizo (el PSOE) fue el más justo posible, no se recortó ni un servicio público, redujimos 9 puntos la pobreza en los mayores de 65 años y seguimos subiendo el salario mínimo.
  • Pero lo explicamos mal. Y nos faltó además acompañar a la explicación el ajuste por el lado de los ingresos.
  • Necesitamos tiempo para explicar lo que hicimos, y para renovar nuestro proyecto al nuevo contexto.
  • Hay que trabajar para los ciudadanos, no estar en la clave interna y pensando quién es el próximo líder. El próximo líder lo elegiremos democráticamente, como hemos dicho, en un congreso, que será con un candidato elegido en primarias abiertas.
  • Poco a poco iremos recuperando la credibilidad.
  • Reivindico la política. Y reivindico a nuestro partido político. Ha sido desde la política y ha sido este partido el que ha traído las grandes transformaciones de nuestro país.
  • La autocrítica hace falta, pero la flagelación sobra. Y defiendo la autocrítica que se ha hecho: reconocer errores, rectificar y reivindicar el derecho a corregir.
  • Cambiemos la cultura de este país. Reconozcamos que tenemos que recuperar valores que se habían perdido.
  • Necesitamos tiempo y, sobre todo, una cosa: creérnoslo nosotros mismos. Yo apelo a nuestra militancia. Es lo mejor que tiene este partido. Necesitamos que nuestra militancia vuelva a creer en nuestro partido, en nuestro proyecto.
  • Cuando recuperemos a nuestra militancia será más fácil recuperar al resto de la ciudadanía.

Esta es la conversación completa:

Sebastián Lavezzolo-Líneas Rojas (LR): ¿Cuál es, de forma resumida, el balance que haces del último año del gobierno del PP?

Inmaculada Rodríguez Piñero (IRP): Los resultados lo que ponen de manifiesto es un gran fracaso de la política económica del Gobierno. Su principal objetivo era reducir el déficit, y ha llegado al 10,6%. Y, además, por primera vez en la historia han pillado al Ministro de Hacienda haciendo trampas. Con lo cual: no ha cumplido y además ha intentado hacer trampas para rebajar el suspenso. Primer elemento del fracaso absoluto de su política.

Segundo: en realidad, una política económica se tiene que medir por los efectos que produce en términos de crecimiento, de empleo, del nivel de la calidad de vida de los ciudadanos. Y en esto, después de casi año y medio de gobierno, todo ha ido a peor. El paro se ha desbocado, en 2012 se han destruido más puestos de trabajo que en 2010 y 2011 conjuntamente El Gobierno por fin reconoce, desgraciadamente, que la economía se va a contraer el triple de lo que había previsto en el escenario macroeconómico cuando elaboraron los Presupuestos; otro engaño, porque cuando se elaboraron los Presupuestos el análisis de consenso de los expertos y los organismos internacionales estaba entre 1,3 y el 1,6%. Y en términos de calidad de vida de los ciudadanos, un recorte absolutamente brutal, muy injusto, que repercute sobre todo en las clases trabajadoras y en las rentas bajas. España se ha convertido en el país de la Unión Europea más desigual y la pobreza ha crecido de una manera desorbitada.

LR: En términos de lo que supone para nuestro modelo de Estado de Bienestar, ¿crees que esto va a suponer un antes y un después?

La crisis en sí misma es un antes y un después, y yo creo que a todos nos tiene que hacer reflexionar sobre qué cosas o qué fundamentos tiene la economía española válidos y qué otros no eran tan creíbles y, por tanto, era necesario corregir. Me refiero a que hemos crecido de una manera muy desequilibrada, de una manera que, además, no volverá, y no queremos que vuelva, y ese crecimiento nos hacía creer que teníamos unos ingresos que iban a ser permanentes. Sin embargo, los ingresos fiscales han caído 5 puntos del PIB en el periodo de la crisis, lo que no ha ocurrido en ningún otro país de la Unión Europea, porque estaban muy ligados a la burbuja inmobiliaria. Y en cuanto al gasto público, pues hay que hacer una reflexión profunda sobre si gastamos de la mejor manera posible.

No es verdad, como intenta hacer creer el PP, que gastamos mucho. El gasto público en España es inferior a la media de la Unión Europea, y es así en todos los bienes públicos. Otra cosa es si gastamos de la mejor manera posible. Yo creo que eso es una reflexión profunda que necesitamos hacer y que vamos a abordar en estos días, de aquí a las próximas elecciones. Pero, lo que sí es cierto, es que la economía española necesita crecer sobre unas bases mucho más competitivas, mucho más productivas; necesita hacer una reforma profunda de su sistema fiscal impositivo para tener unos ingresos más estables, pero obtenidos de una manera mucho más justa, que no recaiga y repercuta todo el coste de la fiscalidad sobre las rentas del trabajo, en las clases medias y medias bajas; y necesita hacer una revisión del gasto público para que cada euro invertido sea la mejor opción que se tenga para satisfacer la calidad de vida de los ciudadanos y reducir desigualdades, que es nuestro principal objetivo.

LR: Llevamos año y medio de gobierno del PP pero, presumiblemente, quedan dos años y medio de legislatura, si no hay elecciones anticipadas ¿Tú crees que todavía esto puede ir a peor?

IRP: Sí. Realmente este año estamos mucho peor que el año pasado, porque cuando estás tocando el hueso es que ya es vital. De hecho, los Presupuestos del Estado para 2013 – nosotros ya lo advertimos cuando se presentaron- están basados en un escenario que era ficticio. Por tanto, al ser la contracción de la economía muy superior a la prevista, eso quiere decir que los Presupuestos son papel mojado, la previsión de ingresos está hinchada y la presupuestación de los gastos está infravalorada. Con una estimación de contracción de 1,5 puntos del PIB -que, desgraciadamente, nos hemos tenido que enterar por una entrevista a un medio norteamericano al Ministro, y no porque haya venido aquí a explicarlo- implicaría que habría que hacer un ajuste añadido de 17.000 millones de euros. Si a eso le añadimos la desviación del déficit de 2012 de 7 décimas, quitando las ayudas a la banca, estaríamos hablando de que hay una insuficiencia de 24.000 millones de euros en los Presupuestos actuales. No sabemos cuál va a ser al final el calendario de consolidación fiscal que autorice Bruselas, pero lo que sí sabemos es que van a tener que hacer ajustes, y que cuando dicen que no van a subir los impuestos, nos ponemos todos a temblar, porque viene una subida de impuestos injusta.

LR: Ante este panorama, que ya de por sí con año y medio es desolador, y que también se puede resumir en las cifras de paro, de aumento de la pobreza y desigualdad, ¿qué crees que el Partido Socialista puede poner sobre la mesa o proponer a los ciudadanos para revertirla? Es decir, ¿es posible revertir esta situación en el corto o medio plazo? Y, en tal caso, ¿cuáles son los instrumentos que baraja el PSOE para intentar salir de la crisis?

IRP: Primero, por supuesto que es posible revertir la situación. La estrategia del gobierno es hacer creer que la única salida posible de la crisis es la que ellos están haciendo, porque hemos gastado demasiado y ahora tenemos que pagar con el sudor de nuestra frente los excesos; pero no es verdad. ¿Qué planteamos el Partido Socialista? Primero, una senda de ajuste creíble, inteligente, y posible. Nosotros defendemos una consolidación fiscal, una estabilidad y un saneamiento de las cuentas públicas. Pero defendemos que sea posible cumplirlo y hacerlo de una manera adecuada. El gobierno está haciendo recaer todo el ajuste en un plazo de tiempo que es imposible de cumplir. Nosotros insistimos ante la Unión Europea -y eso el secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba fue el primero que lo planteó en agosto del 2011- en que era necesario rebajar el calendario de consolidación fiscal y hacerlo de una manera más realista. Y el gobierno del Partido Popular defendía lo contrario: cuanto antes se consiga el objetivo del déficit, mejor. Y ahí están las hemerotecas. Eso es un disparate.

Por tanto, primer elemento: reivindicar ante Bruselas un calendario diferente. Ahora ya hasta el Fondo Monetario Internacional nos da la razón.

Segundo, una política monetaria diferente a la del Banco Central Europeo. Es necesaria ya la unión bancaria, y es necesario ya que el Banco Central Europeo preste dinero directamente a los gobiernos de la zona euro. No puede ser que el Banco de Inglaterra, la Reserva Federal Americana o el Banco de Japón estén aplicando una política monetaria en defensa de sus países, y el Banco Central Europeo esté aplicando una política monetaria en defensa de determinado países.

Y luego, en el ámbito nacional es fundamental, primero, hacer una reforma fiscal profunda que permita obtener ingresos de los que no pagan, poniendo la lucha contra el fraude fiscal como el primer elemento fundamental de la reforma tributaria. Segundo, gravando la capacidad económica del patrimonio y la riqueza que hay en este país, que es mucha y que contribuye muy poco. Y marcándonos un objetivo que ya lo hemos fijado, que es reducir en cinco años la brecha que nos separa en cuanto a presión fiscal de la Unión Europea y, por tanto, que nos permita recaudar y consolidar cuarenta mil millones de euros más. Está medido y es posible. Y eso, ¿para qué? Porque eso es lo importante, no es que queramos atesorar dinero. Queremos utilizar esos recursos para devolverlo en políticas necesarias para nuestro país y para los ciudadanos. En forma de políticas de estímulo al crecimiento, que pongan el empleo y la creación de puestos de trabajo encima de la mesa como prioridad máxima. Y para hacer unas políticas sociales que de verdad ayuden a reducir las desigualdades que hay efectivas entre los ciudadanos.

LR: De estas tres cuestiones que mencionas yo vería, desde mi punto de vista, diferencias sustanciales con el Partido Popular respecto a esto último, a la reforma fiscal y al cómo luego utilizar el dinero recaudado. Pero respecto a los dos primeros, no veo mucha diferencia con el Partido Popular. Remarcabas el tema del calendario. No tengo en la cabeza cómo se desarrollaron los hechos, pero imagino que estará en interés del propio gobierno contar con la mayor cantidad de tiempo posible para reducir el déficit. Me imagino que no son unos kamikazes. Sabían que no lo iban a poder hacer, y no lo han podido hacer. Saco a colación este tema porque, a final de cuentas, da la sensación de que es España, negociando con la Unión Europea, con Bruselas, o con Alemania directamente. Y es que quizás el PSOE, si hubiese estado en el gobierno, tampoco hubiera podido hacer algo diferente.

IRP: A ver, en esto no estoy de acuerdo con el análisis que haces. ¿Por qué? Primero, porque nosotros defendemos desde agosto del 2011…, bueno no, desde que Alfredo Pérez Rubalcaba se presenta como candidato y hace el discurso el 9 de julio de 2011; ya allí dice que necesitamos una senda de consolidación fiscal distinta, que necesitamos una política económica que compagine crecimiento con austeridad. Porque sin crecimiento no se pagan las deudas. Alto y claro.

El discurso del Partido Popular es el que defiende Angela Merkel, que es la austeridad por la austeridad. Y su único objetivo era el déficit público. Un gobierno no puede tener como objetivo un instrumento. El déficit público es un instrumento, no puede ser el objetivo. El objetivo es mejorar la situación de un país. Es mejorar su capacidad de crecimiento. Es mejorar el nivel de renta de sus ciudadanos. No puede ser el objetivo conseguir un déficit en un año.

LR: Supongo que ellos pretenderán…

IRP: Es que eso así lo han dicho.

LR: Lo tendrán como un instrumento, creerán que al final del camino está mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

IRP: No, no. Su objetivo es que era ese. Es que lo han dicho. Era ese. Es ese.

LR: Es decir, tú crees que se trata de una postura muy ideológica.

IRP: Por supuesto. Y la forma de conseguir ese objetivo es más ideológica todavía. Que es a fuerza de minimizar el papel del estado. De dejarlo reducido a la mínima expresión. Están utilizando la crisis para privatizar servicios públicos esenciales. Eso es profundamente ideológico. Luego, no nos olvidemos que forman parte del mismo partido europeo. El partido de Angela Merkel y el partido de Rajoy son colegas. Nosotros estamos en la socialdemocracia, y no defendemos lo mismo. ¿Que hay elementos comunes en cuanto a la necesidad de estabilizar el euro y en cuanto a la necesidad de ir a una política auténtica de Unión Europea, una política fiscal de verdad común? Sí. El tema es, ¿cómo lo haces? Y ahí hay unas diferencias profundas.

Entonces, diferencias en cuanto a los objetivos y diferencias en cómo los consigues. Ahora Rajoy está cambiando su planteamiento. Ahora ya está diciendo que es necesario más tiempo. Pero no era eso lo que decían. Su objetivo en 2012, y cuando formaron gobierno -y el discurso de investidura está ahí-, y en todas las declaraciones que han hecho después, era cumplir el objetivo del déficit a cualquier precio.

LR: ¿Por qué crees que Rajoy está cambiando el discurso?

Es que esto ya está escrito. En una recesión aplicar políticas restrictivas sólo generará más paro y más recesión; en un entorno de desempleo hacer una reforma laboral que abarata el despido lo que hace es facilitar más el despido, luego más paro. Los propios resultados de su política, como decía antes, son una enmienda a la totalidad de su política y no tiene más remedio que corregir.

LR: Me gustaría que nos aclararas un poco más la que intuyo que será una de las propuestas más fuertes que saldrá de este “Ganar el futuro” del PSOE, que será la política fiscal. ¿Podrías desgranarnos algunos de los instrumentos más novedosos? ¿Y nos puedes hablar de alguna dimensión que corresponda al ámbito de la redistribución? Porque me imagino que la recaudación va no sólo para las cuestiones de empleo, que crezca la tarta para todo el mundo, sino para elegir una forma de distribuir diferente.

IRP: Exacto. Primero, la reforma fiscal ¿Cuáles son los principios que nos guían para hacer esa reforma fiscal? Queremos principios que son compartidos por todos. Queremos un sistema tributario justo, y eso quiere decir que no caiga todo el peso de la recaudación sobre las rentas medias y bajas, que es lo que ahora ocurre. Queremos un sistema eficiente y que, por lo tanto, no distorsione la actividad económica. Y queremos un sistema fiscal que sea progresivo, de manera que, de verdad, grave en función de la capacidad económica de las personas.

Con esos principios, ¿qué hemos hecho? Revisar cuál es nuestro sistema tributario y qué resultados ofrece. Y nos damos cuenta entonces de que nuestro sistema tributario es injusto, porque las rentas del trabajo soportan el 90% de la recaudación. Es un sistema tributario inestable, porque es muy dependiente del ciclo económico. España es el país de la Unión Europea en que más ha caído su presión fiscal entre 2007 y 2011, cinco puntos del PIB. La media de la Unión Europea cayó 5 décimas y algunos países aumentaron su recaudación, como Francia, Grecia o Austria. Nosotros perdimos 5 puntos del PIB, que se dice pronto. Es decir, es muy inestable.

Y, además, distorsiona mucho la actividad económica, porque tiene un sistema de desgravaciones fiscales que son regresivos. Sólo se benefician las grandes corporaciones, en el caso del Impuesto de Sociedades, y los grandes patrimonios, en el caso de imposiciones sobre la renta y el patrimonio, y no estimula eficientemente el ahorro a medio y largo plazo, que creemos que es importante. Sobre esas premisas hemos hecho una revisión en profundidad de las principales figuras tributarias del país.

Me preguntabas qué es lo más novedoso de nuestra reforma. Planteamos no volver al Impuesto del Patrimonio que había antes, sino reformarlo, modernizarlo. Planteamos un nuevo impuesto que grave la renta y la riqueza, independientemente de dónde esté invertida, en un único tributo, de manera que al capital que esté invertido (ya sea inmobiliario o mobiliario, esté en una Sicav, esté en una sociedad patrimonial, esté donde esté) se le aplicará una rentabilidad real del mercado, la que tenga, y si no, se le estimará una rentabilidad potencial del mercado. Esa rentabilidad se sumará a las rentas obtenidas del trabajo, si es que las tiene, y tributará al tipo que le corresponda en la escala, sin modificar los tipos del impuesto actual sobre la renta.

Un impuesto único que grava la riqueza, independientemente de dónde esté invertida, de manera que, no tocamos los tipos impositivos, aumentamos la base imponible del impuesto que es de lo que se trata. De esa manera conseguiremos que todos contribuyan en función de su capacidad real, porque la riqueza es una capacidad real económica, sin duda alguna. Esto es lo más novedoso, y en esto nos hemos guiado por el modelo que existe en Holanda. Es una figura real, que lleva ya hace tiempo funcionando en el sistema tributario holandés.

Después hemos hecho una revisión de las desgravaciones fiscales, son muy regresivas. Nuestro objetivo es suprimir o limitar al máximo todas aquellas desgravaciones fiscales que sean regresivas. Para potenciar el ahorro en España ahora mismo lo único que tienes son las desgravaciones en los planes de pensiones, que benefician a las rentas más altas. Nosotros queremos potenciar el ahorro a medio y largo plazo, pero no dirigir el ahorro en función de la rentabilidad fiscal, sino en función de la rentabilidad financiera de los productos, y primar el ahorro con objetivos finalistas, no sólo para los planes de pensiones; también para la educación, también para la etapa de desempleo, también para los periodos de enfermedad, o la dependencia, de manera que lo que planteamos es crear una cuenta de ahorro que tenga una cuantía libre de impuestos, que se fijará en su momento, que se puede invertir en cualquier producto financiero. Por tanto, no habrá una desgravación fiscal que discrimine por producto, sino sean cuales sean los productos financieros los que elijan los ciudadanos, siempre que ese ahorro vaya destinado a esos destinos de carácter finalistas que son los que necesita nuestro país.

Por el lado del Impuesto de Sociedades también hemos hecho una revisión, y hay una maraña de deducciones de las cuales sólo se benefician las grandes corporaciones. Los últimos datos disponibles reflejan que en las grandes corporaciones el tipo efectivo impositivo es un 10%, mientras en las pymes son un 19%. Y las pymes son las que soportan más del 90% del empleo en este país. Pensamos que eso no es justo, y que hay que hacer una revisión. Es complejo, porque todo el tema de contabilidad y de la coordinación con la norma internacional de contabilidad es complejo. Y mientras se hace esa revisión y hacemos una reforma profunda del nuevo impuesto de sociedades, planteamos un suelo mínimo para las grandes corporaciones, de manera que, al menos paguen el 15% durante este periodo transitorio.

Después planteamos como objetivo prioritario la lucha contra el fraude. Y ahí hay opciones en el ámbito nacional y en el ámbito internacional. En el ámbito nacional planteamos dotar de más recursos a la Agencia Tributaria porque, hoy por hoy, tiene menos de la mitad de los recursos equivalentes a lo que tienen otras agencias tributarias de la Unión Europea, de Francia, Holanda. En España hay un técnico, Inspector o Subinspector, por cada 2.000 habitantes; en Francia, Holanda hay uno por cada 700. Hay que dotar a la Agencia Tributaria con los medios para poder dedicarse de lleno a la lucha contra el fraude, contra el gran fraude, especializar a los efectivos, dotarles de una normativa que evite la elusión fiscal. Ahora mismo los grandes despachos se dedican, en el momento que sale la normativa, a ver cómo la pueden sortear para no pagar impuestos. Tenemos que desarrollar los instrumentos normativos de actualización permanente que impidan que se utilicen esos vericuetos legales para no pagar impuestos.

Planteamos, también, una mayor independencia de la Agencia, que dependa del Parlamento, que no dependa del Ministerio de Hacienda, que el Director o Directora sea nombrado por el propio Parlamento por un periodo de 6 años, que no coincida con el periodo legislativo. La gestión de impuestos no tiene color político, sino eficacia, eficiencia y un objetivo muy claro que es combatir el fraude. Por eso planteamos un plan, al menos anual, de lucha contra el fraude, que rinda cuentas en el Parlamento anualmente de los resultados que va obteniendo.

Pero, luego, la clave está en el ámbito internacional. Si no combatimos los paraísos fiscales no acabaremos de verdad con el gran fraude. Porque, además, es muy injusto, porque a los paraísos fiscales acuden los grandes patrimonios, las grandes empresas, y, además, desgraciadamente, son fruto de blanqueo de capitales y de operaciones fraudulentas, ilegales y, bueno, a todos nos recuerda ahora mismo lo que hay detrás.

Entonces ¿qué planteamos? Nosotros desde luego vamos a enarbolar la bandera de la lucha contra los paraísos fiscales, en el ámbito de la Unión Europea, y medidas concretas como, por ejemplo: quitar la licencia bancaria a las entidades financieras que no faciliten la información y no cooperen con los gobiernos en la lucha contra el fraude fiscal; medidas como armonizar los tipos y de las bases imponibles en el Impuesto de Sociedades (tenemos el ejemplo de Chipre, por ejemplo); medidas cómo demandar a un Estado miembro inmediatamente que no colabore y no coopere con otro Estado miembro a la hora de facilitar la información,… Es posible poner coto a los paraísos fiscales, es necesario y es la voluntad política y el Partido Socialista la tiene máxima.

LR. ¿Contemplan la posibilidad de crear un impuesto a la banca?

IRP: Sí. Por una parte, defendemos -fuimos los primeros en defenderlo- un impuesto a las transacciones financieras internacionales. Ya el gobierno de España se ha sumado a la iniciativa de la Unión Europea, y son ya 14 países los que lo van a hacer, y entrará en vigor el 1 de enero de 2014.

Pero, además de eso, en el ámbito nacional planteamos dos figuras tributarias. Una, que es gravar el pasivo de las entidades financieras neto de capital y de impuestos. Porque eso va a gravar el endeudamiento bancario. Pensamos que, dado que las entidades financieras son en gran parte responsables de la situación en que ahora mismo estamos de crisis por el excesivo endeudamiento en que ha incurrido el sector privado -que es donde ahora tenemos el problema, en las familias y las empresas-, pues si son los principales responsables tienen que aportan mucho más a financiar la salida de la crisis, a financiar políticas de crecimiento generadoras de empleo y a financiar políticas de cohesión social.

Con este impuesto lo que queremos es, además, dar una señal. Como ese endeudamiento excesivo al sector privado se ha producido por el endeudamiento excesivo de las entidades financieras españolas en los mercados financieros internacionales, tratamos de introducir mecanismos para no facilitar ese endeudamiento excesivo.

Segundo impuesto. Sabemos que las entidades financieras no pagan IVA, no puede haber IVA en las entidades financieras, somos totalmente conscientes de ello. Pero eso no quiere decir que no puedas buscar alternativas tributarias para las entidades financieras.

Pensamos, también, que las entidades financieras han tenido comportamientos perversos en los incentivos que han dado a sus directivos, en sus retribuciones variables, en sus bonus, que son los que están detrás de las hipotecas de alto riesgo que han concedido o de la colocación de los productos preferentes. Y queremos dar señales de que esos no son los comportamientos adecuados, estamos estudiando la creación de un impuesto que grave los beneficios extraordinarios de los bancos, una de cuyas consecuencias es el exceso de las retribuciones variables y de los bonus de sus directivos.

LR: Recuerdo que en algún documento de la Fundación Ideas del Partidos Socialista hablaban de la limitación de las retribuciones a altos ejecutivos…

Eso es algo que, de alguna manera, se acaba de aprobar recientemente en la Unión Europea. Si eso tal y como está justificaría que no hiciera falta el impuesto en esos términos, bien; pero beneficios extraordinarios por encima de lo razonable… pues lo estudiaremos.

LR: Ya que hablamos del sector financiero, me gustaría que nos contaras cuáles son las medidas para que lo que ha pasado no se vuelva a repetir. Primero, desde el punto de vista del regulador. Al parecer, se pone de manifiesto que la supervisión del Banco de España no funcionó como debería haber funcionado. Simplemente, con mirar la concentración del riesgo en el ladrillo del sector financiero, antes de que explotara la burbuja inmobiliaria, ya nos dice que, a pesar de que ha habido informes, hubo un problema de conexión entre la evaluación técnica y la disposición política de los altos cargos del Banco de España. Entonces ¿qué se puede hacer por ahí? En segundo lugar, las Cajas de Ahorro. Es cierto que ya se ha producido una reestructuración importantísima del sector, pero el propio Secretario General del Partido Socialista, hace aproximadamente un año, contempló la posibilidad de estudiar el papel de la banca pública, dado que ahora mismo hay una porción importante del sector financiero que está nacionalizado. El objetivo sería agrupar esas entidades nacionalizadas y hacer de ellas un instrumento para salir de esta situación de contracción del crédito. Entonces, ¿cuál es vuestra posición respecto a la banca pública?

IRP: Por una parte, el tema de las supervisiones. Yo creo que la crisis ha demostrado que los mecanismos de supervisión eran manifiestamente mejorables, que el problema es que el capital está absolutamente globalizado y que no hay una supervisión internacional, no la ha habido, y eso hizo que la crisis en EEUU se contagiara a todo el mundo. Con lo cual, en un entorno de libertad y de globalización total, hace falta una supervisión financiera internacional. En la Unión Europea se han dado pasos de gigante para que no vuelva a ocurrir lo que ocurrió con la crisis financiera. Yo creo que todo lo que han sido las normas de Basilea III y todo lo que han sido las normas hacia la unión bancaria europea va en esa dirección, más y mejor supervisión. No se trata de muchas normas, sino de pocas, claras y contundentes, y un sistema de control muy exhaustivo en el cumplimiento de las mismas. Yo creo que eso está bien encaminado y creo que no vamos a incurrir en eso otra vez

El otro problema, las cajas de ahorros, ya no tiene solución, porque cajas de ahorro ya no existen.

LR: No existen como tal, pero sigue habiendo políticos en los órganos de gobierno.

IRP: No, no, las cajas que han recibido ayudas públicas ya han cambiado todos los consejos de dirección, ya no hay políticos, y no hay cajas ahora mismo que no hayan recibido apoyo político, porque La Caixa ahora es un banco.

LR: Más bien me refería a las fundaciones bancarias que con más del 50% de participación en sus bancos podrán seguir nombrando consejeros políticos.

IRP: Pero no van a tener actividad financiera, con lo cual no tienen competencia financiera. Yo creo que fue un error concebir entidades financieras que no estuvieran regidas por criterios de profesionalidad con su gestión. Las consecuencias aquí están

Banca pública, no, ¿para qué? Es inconsecuente decir que se responsabiliza a los políticos por su gestión y luego querer una banca pública. ¿Para qué? ¿Para aplicar otros criterios de gestión que no sean los financieros? Las entidades financieras tienen que estar gestionadas por los mejores profesionales, con criterios de rentabilidad y de análisis del riesgo absolutamente rigurosos. ¿Una banca pública para dar créditos a quién? ¿A quien no cumpla los requisitos? La pregunta es para qué queremos una banca pública, ¿para hacer qué cosas que no pueda hacer el sector financiero? ¿Captar depósitos de los ciudadanos para dar créditos que no sabes…?

LR: Hay dos tipos de respuesta que se podrían argumentar a favor de la banca pública, una es que es un sector estratégico y que en muchas ocasiones el mercado no atiende a determinados sectores.

IRP: Pero ¿quién asume el riesgo?

LR: Esa es otra cuestión.

IRP: No, es que la cuestión de las entidades financieras es esa. A mí no me vale hacer un debate sobre un banco público y decir que el análisis de riesgo es otra cuestión

LR: No, no, es que es otra parte del mismo debate. Además, al final el riesgo lo termina asumiendo el Estado. Lo que quiero decir es que a fin de cuentas con una mano bastante poco dura con el mercado privado, también se ha demostrado que al final, si se caían las entidades privadas, estaba la mano del Estado para rescatarlas.

IRP: Claro, por eso quiero esa mano dura en la supervisión y en el control de la actuación de las entidades financieras. Total rigor en los análisis de riesgo.

LR: La otra argumentación que quería señalar, y saber qué piensas: luego de la reestructuración bancaria, el mercado de crédito queda bastante concentrado. Ayer, si no me equivoco, el director general del Santander se aventuraba a decir que entre los tres principales bancos tendrían el setenta por ciento de la cuota de mercado. Probablemente sea menos, pero, sin duda, ahora España tiene el índice de concentración bancaria en máximos históricos. Entonces, ante un mercado privado concentrado que puede tender a conductas oligopolísticas, no es descabellado contar con una banca pública que pueda atender a las pymes, las familias, en definitiva, el rol que jugaban las cajas,… porque las cajas terminaron siendo un desastre cuando iban de la mano del boom inmobiliario y del dinero fácil que llegaba del extranjero, pero originalmente las cajas si tenían una motivación loable que era atender a sectores que no le interesaban al mercado, que no daban una rentabilidad tan alta para que el mercado les prestara atención.

IRP: Son cosas diferentes. Por cerrar el tema del debate de la banca pública, yo lo que defiendo es que los criterios de análisis de riesgos tienen que ser criterios rigurosos, porque si no al final pasa lo que ahora está pasando, que lo estamos pagando todos. Eso lo tengo muy claro.

Segundo, una banca pública no puede guiarse por unos criterios que no sean los mismos que un banco, que canaliza el ahorro y lo redistribuye en forma de inversión. Porque estás jugando con el ahorro de todos los ciudadanos, que ponen ahí sus depósitos, por lo que los criterios no pueden ser distintos de lo que son los análisis de riesgo. Otra cosa es – que es lo que nosotros defendemos y es lo que llevamos en el programa- tener un banco exclusivo de inversiones, dónde no estás captando el depósito de los ciudadanos, estás captando recursos de los mercados financieros y los estás repartiendo a las entidades, a las pymes, a las empresas del sector productivo. Entonces hablamos de una agencia financiera del estado, una agencia pública para financiar inversiones y para facilitar el circulante que necesitan las empresas y que ahora están ahogadas. Eso sí, pero no es una banca pública. Y nosotros defendemos que eso si que hace falta, el equivalente dijéramos al BEI (Banco Europeo de Inversiones) a nivel nacional. Eso totalmente de acuerdo.

Otro tema -en el cual si estoy de acuerdo con lo que dices- es el riego de la concentración bancaria. Me preocupa, y mucho, que vayamos un modelo en el que estén concentradas muy pocas entidades financieras y todas sistémicas. Eso sí que es muy preocupante. No es el modelo que yo hubiera elegido. Yo creo que lo importante no es el tamaño de las entidades, que pueden perfectamente ser entidades pequeñas y sanas, y no obligar a estos procesos de fusión. Y creo que esto tiene que venir acompañado de mucho más control en la supervisión, regulación y control de las actividades, para evitar además elementos de colusión de las entidades financieras, que se pongan de acuerdo y al final perjudique, por la falta de competencia, a todos.

LR: Tras contarnos la propuesta del partido en política fiscal, vuestra idea de cómo regular el sector financiero, etc., lo que toca ahora es reflexionar sobre cómo el programa o las propuestas que salgan de este nuevo debate del Partido Socialista van a conseguir ser creíbles para el electorado. Primero, para los ciudadanos, en general, y, en segundo término, para el electorado progresista. Hay compañeros de LR que han elaborado algunos gráficos que son muy impactantes. Uno de ellos muestra cómo ha caído la lealtad del electorado socialista, es decir, aquellos que votaron al Partido Socialista y dicen que no lo volverían a votar, que pasó del 85% al 53%. Y el otro refleja cómo ven los votantes socialistas al Partido Socialista, y vemos un cambio muy claro si comparamos 2006 y 2012: en 2006, casi todos lo ubicaban[i] alrededor del 4, como un partido de centro-izquierda. Si lo miramos hoy, constatamos que la percepción del PSOE se ha desplazado hacia la derecha y los que se declaran más de izquierda, por ejemplo, gente en torno al 3, ubican al vuestro partido cerca o por encima del 5, con lo que estaríamos hablando de situarlo en la esfera del centro-derecha. Los mismos gráficos muestran que el porcentaje de ciudadanos de izquierdas que se siente cercano al PSOE ha bajado muchísimo… Es decir, que si uno de los activos fundamentales de Zapatero fue encantar y atraer al electorado de izquierda, la última legislatura, y a partir, sobre todo, de los cambios -del Policy Switch- que ha hecho en mayo del 2010, se ha desencantado por completo. En resumidas cuentas, cómo creéis que el partido logrará que estas propuestas, que encajan en el panorama progresista, resulten creíbles al electorado socialista?

IR: Cuando hay una situación de crisis tan profunda como la que hay, la gente está profundamente disgustada, está sufriendo mucho y, lógicamente, responsabilizan a quien ha estado gobernando y ha gestionado una parte de esa crisis. Hay que comprender a la ciudadanía. Pero creo que la ciudadanía también lleva viendo casi un año de gobierno del Partido Popular y yo creo que, conforme más tiempo pasa gobernando el PP, más ven las diferencias entre lo que es un ajuste por parte de un partido de izquierdas como el nuestro respecto al ajuste por parte del Partido Popular. Yo aquí quiero reivindicar lo siguiente: El ajuste que se hizo fue el más justo posible, no se recortó ni un servicio público. Yo estaba en el Ministerio de Fomento, donde se hizo el mayor ajuste; cambiamos carreteras por becas, recortamos mucho en infraestructuras porque nos lo podíamos permitir y seguimos aumentando becas, no recortamos ni una prestación en servicios de salud, ni en dependencia, ni en servicios sociales. Ahora hemos visto cual ha sido la salida del Partido Popular.

Hay dos formas de enfocar la crisis, pero lo explicamos mal. Sí, lo explicamos mal. Yo creo que nos faltó, además, explicar el ajuste por el lado de los ingresos. A la ciudadanía se le pidió un gran esfuerzo. Esto fue así, pese a que a ningún gobierno le gusta bajar a sus empleados públicos un 5% de media. Pero esta bajada no fue lineal, sino progresiva, en función del nivel de renta, como es lógico. A ningún gobierno le gusta congelar las pensiones, pero voy a decir una cosa muy importante: congelamos las pensiones cuando la pensión media la habíamos subido hasta 843 euros, lo que, junto a otras medidas, se tradujo, felizmente, en una reducción de 9 puntos de la pobreza en los mayores de 65 años, 9 puntos. Y además seguimos subiendo el salario mínimo interprofesional.

¿Qué es lo primero que ha hecho el Partido Popular? Congelar el salario mínimo interprofesional, lo que nunca había ocurrido. Nosotros lo seguimos subiendo, ¿por qué? Porque del salario mínimo interprofesional viven familias, que son las que tienen más necesidad de gasto, porque tienen todavía los hijos en casa con edad de formarse. Luego no es lo mismo un ajuste de izquierdas que de derechas. Hay que explicarlo, y con la cabeza bien alta.

Entonces, ¿qué necesitamos? Tiempo. Tiempo para explicar lo que hicimos. Tiempo para adaptar nuestro proyecto al nuevo contexto. Y la gente está viendo la diferencia. No somos iguales. Ni somos, ni lo vamos a ser. Y estamos construyendo un proyecto alternativo, adaptado a la nueva situación y a las deficiencias de nuestra sociedad, de nuestro modelo productivo, de nuestra economía, de nuestro gasto social, que ha puesto de manifiesto la crisis. ¿Qué necesitamos para conseguir esa prioridad? Trabajo duro, trabajar para los ciudadanos, no estar en la clave interna y pensando quién es el próximo líder. El próximo líder lo elegiremos democráticamente, como hemos dicho, en un congreso, que será con un candidato elegido en primarias abiertas. Cuando toque. Cuando más nos convenga al partido en términos electorales. Por supuesto que sí. ¿Y qué haremos mientras tanto? Trabajar en el proyecto y trabajar con los ciudadanos, estar al lado de los ciudadanos. Y poco a poco iremos recuperando la credibilidad.

LR: Entiendo perfectamente tu postura, pero el problema es que yo creo que ahora no tenemos ciudadanos hiperreflexivos que se paren y digan “miren lo que ha hecho el Partido Popular y miremos lo que ha hecho el Partido Socialista”, sino que tenemos ciudadanos hipercabreados, por llamarlo de alguna forma, o hipercríticos. Tanto es así que el nivel de desafección no es una cuestión solo achacable al Partido Socialista, es una desafección con la política, con los partidos políticos como mecanismos de vincular sociedad civil y política, con las instituciones representativas, con la monarquía, con los sindicatos. En el extremo tendríamos al 15-M, cabreado con casi todo lo que está pasando en la vida pública. Con lo cual el PSOE si ahora mismo tiene que mirar a su electorado y en particular a los que más lo han abandonado, que son los de izquierda y los jóvenes, ¿cómo pude hacer para romper con ese desencanto?

IRP: Mira, este partido no es populista. Y yo no defiendo las actitudes populistas de un partido político, que aprovechan la situación para decir lo que se quiere oír y no lo que se necesita hacer. Es un partido serio, y de gobierno. Y por tanto tenemos que seguir trabajando en hacer un proyecto serio y de gobierno. Yo reivindico la política. Y reivindico a nuestro partido político. Ha sido desde la política y ha sido este partido el que ha traído las grandes transformaciones de nuestro país. El que nos introdujo en la UE, después de cuarenta años de dictadura. El que creó la sanidad pública, universal y gratuita. El que creó una educación pública, universal y gratuita hasta los 16 años. El que desarrolló el sistema universitario que hace que tengamos, hoy por hoy, los jóvenes mejor formados, las generaciones mejor formadas de nuestra historia. Todos esos logros son del Partido Socialista.

LR: ¿Europa le deja hacer política al PSOE?

IRP: Claro que sí. Por supuesto que sí. ¿Tú te crees que Europa nos está diciendo que “ustedes lo que tienen que hacer es no poner impuestos y lo que tienen que hacer es recortar en educación, que tenemos el mayor fracaso escolar”? No. Eso es profundamente ideológico del PP. Profundamente ideológico. Y, de hecho, nosotros hicimos ajustes (por cierto, recordemos que no fuimos intervenidos)… Yo lo reivindico. No lo digo por ti. Lo digo porque la ciudadanía no valora que no fuéramos intervenidos. Y no fuimos intervenidos no haciendo la reforma laboral que quería la Troika. Pero, ¿por qué creéis que no hicimos esa reforma laboral que querían? Porque estábamos profundamente en contra. ¿Por qué la ha hecho nada más llegar el gobierno del PP?

LR: Uno se queda con la sensación de que si está gobernando el PSOE los males son menos males, pero que no hay capacidad de tener iniciativa, de hacer o no hacer lo que dice la Troika, o no evitar los problemas que el gobierno del PSOE o el gobierno del PP han causado.

IRP: Lo que no es posible es que uno se crea que un gobierno de un país como el nuestro puede evitar por si solo el azote de la crisis financiera global. Porque eso es de una irresponsabilidad y de una falta de lucidez que no se lo cree nadie. Nadie puede pensar que un país pequeño como es España a nivel mundial puede evitar por si solo la crisis que vino en un mundo globalizado.

LR: ¿Y no crees que la autocrítica ayudaría, diciendo “mirad… en los últimos 20 años…”

IRP: Yo creo que la autocrítica hace falta, pero la flagelación sobra. Y defiendo la autocrítica que se ha hecho: reconocer errores, rectificar y reivindicar el derecho a corregir. Yo ya estoy hablando del futuro. Los errores del pasado están perfectamente identificados. Que no estaban bien supervisadas las entidades financieras es obvio. ¿Cuál fue el espejo que no nos hacía verlo? Pues que se estaba creciendo tanto, y las empresas financieras tenían tanta capitalización, que parecía que estaba todo perfecto. El problema es cuando estalla la burbuja… Por cierto, burbuja que nadie quería pinchar. Cuando Solbes dijo, en el año 2006, que le parecía excesivo que se estuvieran dando hipotecas a 40 años, saltó todo el sistema financiero, hipotecario y promotor inmobiliario, y todos los partidos políticos, diciendo que el PSOE quería acabar con el crecimiento de este país. O sea, que autocrítica… de todos.

Individualmente, también. Y socialmente, también. De todos. Cambiemos la cultura de este país. Reconozcamos que tenemos que recuperar valores que se habían perdido. Se había vuelto a un materialismo… ¿Quién ponía la pistola a los jóvenes que abandonaron los estudios para irse a ganar mucho dinero en la construcción? Nadie, ¿verdad? Y no se evitó. Entonces, responsabilidad de todos. Del partido que gobierna más que de nadie. ¿Hemos pagado las consecuencias? Más que nadie. ¿Estamos corrigiendo? Sí. ¿Necesitamos tiempo? Sí. Porque el golpe ha sido tan fuerte que necesitamos tiempo para que nos empiecen a escuchar. Pero empiezo a ver que la gente empieza a escuchar más.

LR: ¿Y los jóvenes?

IRP: También. Mira, ayer tuvimos una reunión fantástica con los jóvenes empresarios, la asociación de jóvenes empresarios. Los autónomos, nos hemos reunido con todos ellos. A mí me gusta ir a las universidades y tener charlas-coloquios con los jóvenes. Preguntan, participan, tienen ganas. Necesitamos tiempo. Necesitamos tiempo y, sobre todo, una cosa: creérnoslo nosotros mismos. Yo apelo a nuestra militancia. Es lo mejor que tiene este partido, su militancia. Necesitamos que nuestra militancia vuelva a creer en nuestro partido, en nuestro proyecto. Yo apelo a nuestra militancia. Cuando recuperemos a nuestra militancia será más fácil recuperar al resto de la ciudadanía.



[i] Nota del editor: en una escala del 1 al 10, en el que el 1 es el extremo más a la izquierda ideológica y 10 el extremo representativo de la derecha.

Un pensamiento en ““Necesitamos que nuestra militancia vuelva a creer en nuestro partido, en nuestro proyecto”

  1. Supongo que el PSOE necesita sus tiempos, sus plazos, sus espacios, para hacer los debates que estime oportunos y para tratar de ofrecer a los ciudadanos una alternativa que sea creíble. Por desgracia, temo que el PSOE se imagina que tiene todo el tiempo del mundo… El gran problema es que los tiempos, los plazos y las necesidades de los ciudadanos que más están sufriendo son otros, de manera que resulta difícil o imposible creer en que ese partido pueda resolver nada. Porque muchos sentimos que el PP está dando un auténtico golpe de estado por etapas ante sus propias narices sin que ustedes sean capaces de articular una crítica, una medida, una respuesta civil mínimamente creíble. Y si lo hacen, los ciudadanos no lo percibimos. Resulta más fácil creer que en las próximas elecciones el PSOE todavía obtendrá peores resultados. De volver a gobernar ni hablamos.
    El PSOE lleva encima el marchamo de sus años de gobierno durante la crisis. Los gobiernos del Sr. Rodríguez Zapatero se montaron en la burbuja creada por el PP de los años de JM Aznar desde el primer momento y fueron incapaces de vislumbrar lo que se avecinaba y de poner los medios para que esa burbuja, al menos, dejase de crecer en la forma en que lo hizo. ¿Alguien lo percibió y fue sacado de la escena?. Ignoro la respuesta a esta pregunta que me he hecho muchas veces.
    Más allá de todo eso que ya es pasado, la impresión que ustedes transmiten a los ciudadanos, imagino que involuntariamente, es la de que en el PSOE están a lo suyo. En la Comunidad Valenciana sabemos algo de esta cuestión: el PP lleva 18 años en el poder; los mismos que el PSPV haciendo debates alrededor de su ombligo.
    Si tuviese que aportar una propuesta, mi primer apunte sería lo referente a la regeneración del ambiente político. Es decir, hacer lo necesario para que el funcionamiento de los partidos, su financiación y lo que pueden y no pueden hacer cuando ocupan puestos de poder estuviese muy claro. Ustedes, si quieren, pueden hacer esa propuesta y lo que es más importante, pueden empezar dando ejemplo en su propia casa. El paso siguiente por lo que se refiere al PSOE sería un cambio de líderes para dar entrada a personas con preparación, con experiencia en el mundo del trabajo y de la gestión, con razonable dominio de idiomas imprescindibles. Sin una regeneración de ese tipo (que se puede hacer en muy poco tiempo: acuérdense de lo que tardaron en modificar nada menos que La Constitución), su autoridad para cualquier otra propuesta está condenada a la indiferencia por mi parte y creo que por parte de muchos de sus antíguos votantes. Tengo meridianamente claro que el PP no quiere ni oir hablar de ese tema. ¿Y ustedes?.

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