Dos líneas rojas transgredidas, dos dimisiones necesarias

Por razones bien distintas, José Blanco y Oscar López deben dimitir.

En un sistema democrático, la presunción de inocencia es un derecho fundamental de la ciudadanía, también, naturalmente, de José Blanco, al que la fiscalía quiere sentar en el banquillo por un posible delito de tráfico de influencias y de prevaricación. Pero una cosa son sus derechos como ciudadano y otra sus responsabilidades como político. Blanco no es un ciudadano más; es diputado y ha ejercido durante años importantes responsabilidades en el Gobierno del Estado y dentro del PSOE.

Por esta razón, su comportamiento debe ser ejemplar; debe asumir que desempeñar ese tipo de cargos implica un mayor nivel de exposición, una mayor exigencia de probidad, que resulta incompatible con cualquier sombra de corrupción. Quizá no llegue a abrirse juicio oral contra él, pero el simple hecho de que la fiscalía solicite su imputación formal es razón suficiente para que dimita; así debería actuar cualquiera que se encontrara en su situación. No hacerlo en un contexto de degradación económica, social, política e institucional  como en el que vivimos perjudica seriamente la salud de nuestra democracia y anula la capacidad y credibilidad del PSOE para denunciar casos tan graves de corrupción como los que afectan al Partido Popular. TOLERANCIA CERO CON LA CORRUPCIÓN

Igualmente justificada nos parece la dimisión de Óscar López, en tanto que responsable máximo de Organización del PSOE y gestor de la operación que llevó a que este partido se hiciese con la Alcaldía de Ponferrada gracias al apoyo de un concejal condenado por acoso sexual. No hay excusas que valgan. Nada puede justificar lo ocurrido. La gravedad de su decisión –una verdadera patada a los principios– adquiere una especial trascendencia a la luz de la trayectoria del PSOE en el terreno de la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. ¿En qué lugar deja una decisión así a un partido que ha hecho bandera de ello? ¿Por qué dilapidar de este modo tan torpe ese gran capital ético y político que enorgullece a los y las militantes y simpatizantes del PSOE? Óscar López se equivocó de manera muy grave. Reconocerlo le honra. Pero poner su cargo a disposición del partido no es suficiente. Una vez reconocido el error debería haber presentado su dimisión irrevocable. Que la dirección del PSOE haya decidido mantenerlo en su puesto solo agrava el error y dice mucho de la desconexión de este partido con la sociedad. Porque cuando hablamos de principios no valen excusas, resistencias numantinas o medias tintas. IGUALDAD REAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES

5 pensamientos en “Dos líneas rojas transgredidas, dos dimisiones necesarias

  1. Creo que hay que ir más allá. Es necesario aplicar el máximo rigor sancionador a todas aquellas personas que, siendo representantes del PSOE, aprovechen una responsabilidad pública para ejercer el nepotismo o para sacar partido para sí mismos o para otros. Igualmente, para aquellos que buscan alianzas políticas fuera de toda ética.

  2. No es posible mantener la mas mínima sombra de sospecha sobre nuestros políticos Ese también es su precio. Los ciudadanos pagamos y delegamos en los políticos a cambio de una garantia total de transparencia y buén hacer. Deben ser ciudadanos ejemplares y libres de toda sospecha. De no ser asi deben dimitir
    Flaco favor al partido dejando claro que la estructura de poder es mas importante(para ellos) que su respeto por los ciudadanos.
    En otros paises los políitcos dimiten. El partido así no puede remontar porque no es creible y no tiene fuerza argumental contra las tropelias del PP

  3. Estando absolutamente de acuerdo con el artículo quisiera añadir dos matices que, aunque de entidad menor, deberían ser tenidos en cuenta. El primero es sobre Blanco, indudablemente debe dimitir, pero se deberían establecer los mecanismos oportunos para que, en estos casos, en el supuesto de no ser juzgado o si siéndolo es considerado inocente se le reponga de forma inmediata en los puestos de los que cesó. Respecto al Secretario de Organización el articulo deja meridianamente claro lo que debe hacer, solo añadir el matiz que no se obvie reseñar que nadie (ni prensa, ni partidos políticos) han hecho el más mínimo reproche a los 6000 ciudadanos que votaron a favor del concejal acosador.

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