Del “Open Government” al “Open Party”

¿Os imagináis que un ciudadano pudiera entrar en la web de su ayuntamiento y que apareciera una ventana que pusiera – “¿En qué podemos ayudarte?”- (como en Google) y que sin más que introducir las palabras “cuánto cuesta contrato basuras” le apareciera automáticamente la cifra? Esto todavía es complicado. Los avances de la web semántica o 3.0 lo podrán hacer posible, pero de momento en España no se ha avanzado demasiado.

Desde hace unos años se nos llena la boca en España hablando de gobierno abierto, open data, open source, wikis, ciudadanía digital, creative commons, e-gobierno, e-administración, ventanilla única, e-política, e-congreso, e-etcétera, pero si analizamos solo un poquito nos daremos cuenta del enorme atraso que llevamos en España, a excepción de Irekia, del Gobierno Vasco.

Ahora imaginaos otra situación.

Un ciudadano normal y corriente accede a la web de un partido político, está interesado en conocer qué acciones se han emprendido respecto a algún tema concreto, por ejemplo, sobre los desahucios.

Imaginaos que un ciudadano quiere saber cuánto dinero se ha gastado el partido X en la última campaña electoral, qué empresa le ha hecho los carteles y cuánto dinero en donaciones ha recibido ese partido.

Seguid imaginando porque de momento este tipo de información no está disponible y la poca que hay es compleja de encontrar.  Os invito a hacer la prueba.

¿La desintermediación es una utopía?

Según todos los expertos y analistas, vivimos en la era de la desintermediación y movimientos como el 15M han venido a demostrar que basta como única herramienta un Smartphone, para montar grandes manifestaciones, o pequeñas, pero muy llamativas visualmente y, por ende, muy atractivas para los medios actuales.

Sin embargo, siguiendo a Daniel Innenarity, y analizando la complejidad de la ordenación de los datos que asientan las bases para un o-gov de verdad, lo que tenemos que hacer es mejorar las mediaciones que tenemos. No hay que matar al mensajero, sino contratar a otro que se adapte a las demandas de la sociedad actual.

¿Podemos caminar hacia una democracia directa a través del flujo de datos que ofrece internet en nuestros días? ¿Ya no son necesarios los políticos, los abogados, los sindicatos o los periodistas solo porque me paso el día tuiteando cosas?

Sí, claro que son necesarios, pero no de la manera en que viene siendo desde que se restauró nuestra joven, inexperta y apresurada democracia. 

Volvamos ahora a imaginarnos a este ciudadano que ha estado buscando en Google, releyendo notas de prensa, enlazando artículos, buscando por etiquetas de la prensa digital (que ayudan bastante), en blogs, en redes sociales y en YouTube.

Llegará a pensar que es prácticamente imposible y se frustrará.

Pero de repente encuentra un blog… un blog donde alguien se ha molestado en recopilar, ordenar, contextualizar y referenciar cientos de datos, de citas, de iniciativas parlamentarias, de diarios de sesiones y del Eurostat.

No se trata solo de ofrecer los datos, claro que los datos están en internet (algunos) sino de la forma en que se dan, entendibles, fáciles de encontrar, de manejar, de reutilizar por los ciudadanos, transparencia sin límites y sin miedos.

La transparencia que lo cura todo

Según Torcal, la desafección política (que se da más en países con menos tradición democrática como el nuestro) consta de dos elementos diversos. Uno de ellos, denominado indiferencia política (political disengagement), reflejaría la falta de compromiso de los ciudadanos sobre los diversos procesos políticos convencionales (votaciones, debates parlamentarios), y el segundo, la desafección institucional, la falta de confianza en las instituciones políticas del país (justicia, parlamento, sindicatos, partidos políticos).

Para curar la indiferencia política hay que hacer que la política entre por los ojos, dinamizarla, hacerla más participativa, hacerla atractiva, flexible, incluso líquida.

Para curar la desafección institucional hay que derribar los muros de ladrillo y cemento de los edificios y colocar paredes de cristal. La transparencia absoluta, el flujo de información para que el ciudadano la digiera y la pueda asimilar de forma rápida y eficaz deben ser las máximas para dignificar la política de nuevo.

¿Política sin partidos?

Debemos caminar hacia un modelo de partido más líquido, que se asemeje más a la sociedad, más horizontal, menos estricto, más femenino (“feminización de la sociedad” de Vicente Verdú) más ágil, dinámico, abierto y eficaz. Está claro que los partidos han perdido fuerza movilizadora (al igual que los sindicatos) y movimientos como el 15 M, las mareas verde y blanca, o la Plataforma Afectados por la Hipoteca, han venido a mostrarnos que la desintermediación entre organizaciones políticas y ciudadanos es más real que nunca, y que como dice Gutiérrez Rubí en su libro “La Política Vigilada”, o hacemos política con ciudadanos o ellos harán política sin partidos.

Surgen por doquier iniciativas ciudadanas, plataformas que manejan incluso más y mejores datos que los partidos, que trabajan de manera eficaz a través del co-working y utilizando la inteligencia y el talento colectivo a través de las redes, sin oscurantismos, sin jerarquías, con una capacidad de acción que ya quisieran los partidos políticos.

Ogov como una filosofía política

Cuando hablamos de conceptos como gobierno abierto debemos pensarlo como una filosofía, una manera de ser y de hacer política, no solo de cara a la galería, sino creyendo firmemente en el cambio que este representa para la ciudadanía y para afrontar la segunda transición que los españoles piden a gritos desde hace años, especialmente desde que empezó la crisis que, parece, ha venido a evidenciar todas nuestras carencias: la corrupción, la opacidad, desproporcionada representación, burocratización, endogamia política y también hay que decirlo, una de las tasas de asociacionismo más bajas de Europa y falta de interés de la gran mayoría de los ciudadanos hacia la participación política convencional.

No es que a los ciudadanos no les interese la política, es que les aburre y les parece oscura e  inaccesible.

Es la hora del modelo del partido abierto

El PSOE debería tomar como referencia el concepto de “Open-government” y transformarlo en “Open-party”.

¿Os imagináis ahora que desde la web del PSOE pudiéramos saber las cuentas del partido cuánto y cómo se ha gastado el dinero de la última campaña?

¿Os imagináis ahora que entro en la web y puedo descargarme en un documento de apenas 4 o 5 páginas un resumen del último proyecto de ley presentado sin necesidad de tener que ir a la web del congreso y descargar un mamotreto de 35 páginas que no entiendo?

¿Os imagináis que toda esta información está disponible tanto para militantes como para ciudadanos que no pertenecen al partido?

Imaginad ahora que hay voluntad política para hacerlo. Con las herramientas ya contamos.

Imaginaos una casa del pueblo virtual donde la información y la formación fluyan y la gente pueda estar actualizada de manera directa.

Rehacer PSOE

El PSOE siempre ha estado a la vanguardia social, fue el primer partido en España que convocó primarias, ha abierto sus foros a simpatizantes y asociaciones, ha innovado en comunicación política y en herramientas para mejorar la organización, sin embargo no es un partido abierto.

La primera vela es que alumbra y sólo aprovechando para innovar en prácticas y procedimientos políticos la ciudadanía volverá a confiar en el PSOE, y en consecuencia en la política.

Es el PSOE quien debe dar el primer paso y liderar la segunda transición democrática en España, adoptar la filosofía de partido abierto, defender la transparencia y la participación como garantes de la democracia, hacer política de una forma diferente, abierta, dinámica, donde primen el talento y la inteligencia colectiva por encima de las jerarquías, el oscurantismo y las mesas camilla.

No hay que hacer PSOE, hay que rehacerlo, de abajo arriba a poder ser.

Dejemos de imaginar y que se haga realidad.

3 pensamientos en “Del “Open Government” al “Open Party”

  1. La imaginación, qué instrumento tan maravilloso de la inteligencia humana!, no fue ella, la que creó el Dios del monoteismo hjace siglos? Gracias a ella, muchas de las victimas de las políticas de los gobiernos pueden recurrir a ella para continuar la subsistencia. Los partidos, esas organizaciones, con sus barones y sus elegidos que se ocupan de debatir en el parlamento lo que es mejor o peor para el pueblo. Fuera de las realidades de los ciudadanos, y aunque se querelan, se insultan y se llaman mentirosos los unos a los otros, entre bstidores, se protegen para mantener en el sistema, una clase política privilegiada y diferente de la clase ciudadana. Al fin y al cabo, son los ciudadanos los que le han dado estos privilegios con los votos. Podemos leer en la prensa, casi todos los días, corrupción, abusos de poder, malversaciones,etc. provenientes de políticos y de sus amigos…y no pasa nada. Peleas o insultos en parlamento, in cluso a loos mismos ciudadanos… y no pasa nada. Acciones ilegales de responsables, pol’iticos y banqueros… yno pasa nada. Discuroso delirantes de ministros… y no pasa nada. La santa iglesia se ocupa de lo que no son sus asuntos…y no pasa nada. La libre expresión, es esto… Menos mal que imagino que algún dia cambiará, lo que se ha hecho crónico en nuestro sistema, al que todsvía continuamos a llamar democrático y en donde se pueden escribir articulos, que a pesar de los esfuerzos de sus autores, tampoco pasará nada.

  2. Bravo.Tambien me imagino que se nos explique cómo y por qué se producen
    las corruptelas en nuestro partido.(Sabadell,ERES de Andalucía,etc.)

  3. ¡Muy buen artículo! Lo suscribo plenamente. Unicamente me gustaría subrayar que en que, en mi opinión, mucho más que una cuestión técnica (mejorar una web, organizar bien la información disponible…), se trata de cambiar la cultura de los partidos políticos para que estén dispuestos tanto a facilitar toda esa información a la ciudadanía, como a escucharla de verdad e integrar de manera efectiva sus demandas e ideas –cuando éstas son consistentes con las de cada partido, se entiende–. En definitiva, se trata de democratizar más los partidos políticos (empezando por el PSOE) para avanzar hacia esa sociedad “más femenina” (=menos jerárquica) que propugnan autores como Riane Eisler y Vicente Verdú. Simplemente, para avanzar hacia una sociedad más democrática que la que tenemos ahora.

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