Líneas Rojas por un frente progresista común contra los recortes y por una democracia más participativa

En el último año y medio la sociedad española, de forma plural y diversa, pero muy visible y contundente, está manifestando su profundo malestar con la situación socioeconómica que soporta y con las actuaciones que los poderes públicos están adoptando para encarar las dificultades económicas, así como con la forma con la que los representantes políticos, en sus diferentes ámbitos de responsabilidad y competencias, están desempeñando el papel que los ciudadanos les han encomendado con sus votos en los diferentes procesos electorales.

Estas demostraciones de malestar se han intensificado en la reciente etapa de gobierno del Partido Popular, en consonancia con la profundización de las políticas de ajuste presupuestario y de recorte de derechos sociales y laborales que están en la base de esa irritación ciudadana, y se han reflejado en varias y muy importantes protestas que se han desarrollado en el mes de septiembre en varias ciudades españolas, y señaladamente en Madrid. Por su repercusión y trascendencia, destacan las convocadas por la denominada Cumbre Social, que engloba a más de 150 organizaciones, entre ellas los sindicatos UGT y CCOO, y la Plataforma 25S, en la órbita del movimiento 15M y otras organizaciones de la izquierda no parlamentaria. Organizaciones e iniciativas diferentes, en consecuencia, que si bien aglutinan en muchos casos a las mismas personas, recogen también visiones de la realidad y objetivos diferenciados en cuestiones relevantes. Esas diferentes sensibilidades que expresan las distintas convocatorias de protesta coexisten también en el seno de LR, cuya composición es fiel reflejo de esa pluralidad social, manteniendo como denominador común la firme voluntad de trabajar para reforzar los valores esenciales que siempre ha representado la socialdemocracia y la construcción de una alternativa de gobierno progresista para nuestro país.

Pero, más allá de esos matices ideológicos o metodológicos, LR considera que las distintas iniciativas están reflejando unas reivindicaciones comunes de gran calado, que deben ponerse en primer plano, y que constituyen en sí mismas una plataforma básica común frente a la actuación política en esta etapa de crisis. Estas líneas comunes son:

  1. Profundo rechazo a las políticas económicas aplicadas. Las políticas que están implementando los poderes públicos en esta etapa de crisis, tanto a nivel nacional como europeo, constituyen un rotundo fracaso, y nos han conducido al pozo de la recesión económica y al empobrecimiento colectivo. Estas políticas, que en nuestro país se aplican nítidamente desde mayo de 2010 y con especial intensidad en los nueve meses de gobierno del PP, siguen el manual de la ortodoxia ultraliberal, y no sólo no nos sacarán de la crisis, sino que van a provocar (ya lo están haciendo) una sociedad más injusta y menos cohesionada. En consecuencia, los ciudadanos piden la retirada de esas políticas y un cambio de rumbo estratégico a las mismas.
  2. Descontento con la actuación de los partidos políticos, con la manera de desarrollar su función, y con el modo de relacionarse con la ciudadanía. Las fuerzas políticas representadas en el arco parlamentario no están ofreciendo las respuestas que los ciudadanos reclaman, y con carácter general, se están mostrando incapaces de mostrar un comportamiento institucional a la altura de las necesidades y dificultades que atraviesan las familias españolas. Como toda generalización, esta apreciación es injusta, puesto que hay partidos políticos y representantes parlamentarios (muchos) que sí están ejerciendo una labor intachable y defendiendo posiciones cercanas a las recalmadas mayoritariamente por los ciudadanos. Pero resulta un hecho que la sociedad está evolucionando a más velocidad que los partidos, y que los instrumentos institucionales de nuestra democracia parlamentaria no están funcionando con la eficacia, celeridad y transparencia que requiere una situación como la actual, lo que provoca esta percepción de fracaso colectivo. Por eso, los ciudadanos piden la apertura democrática de la dinámica interna de los partidos, y sobre todo, una ejemplaridad permanente y fehaciente de sus conductas, con un estricto y público control de sus finanzas.
  3. Los ciudadanos reivindican más política, y no menos. Pese al mencionado malestar con los partidos y sus planteamientos, los ciudadanos reclaman que sea la Política la que nos saque de la crisis y la que guíe las actuaciones de los poderes públicos, rechazando la usurpación de este papel por parte de una dirigencia supuestamente tecnocrática, que en realidad tan sólo constituye el ariete de las políticas liberales, de las grandes corporaciones y del gran capital. La sociedad está pidiendo que sean los políticos los que tomen el mando, pero haciendo del compromiso programático y la transparencia normas irrenunciables de su actuación. Los ciudadanos quieren que los políticos les representen, no que les sustituyan. En esta visión comprometida de la política no tienen cabida planteamientos populistas, que pretenden aprovechar espuriamente la insatisfacción de la gente.
  4. Los ciudadanos quieren participar más activamente de la actividad política: democracia no es votar cada cuatro años. La sociedad está expresando mayoritariamente su convencimiento de que los votos electorales no pueden utilizarse como coartada para que los partidos gobiernen de espaldas a sus programas electorales y sus compromisos públicos. No basta con la legitimidad democrática otorgada en los comicios electorales, sino que una verdadera democracia requiere una utilización leal de la confianza otorgada por los ciudadanos y la capacidad de escucha a las cambiantes necesidades y demandas sociales, en función de situaciones extraordinarias sobrevenidas. El caso del actual gobierno del PP, que está gobernando de espaldas al programa electoral con el que concurrió a las elecciones generales, resulta la muestra más fehaciente de esa perversión de la utilización de la confianza de los electores, y por tanto, del sistema democrático. Como lo fue en su momento, la inclusión del déficit como regla de obligado cumplimiento en nuestra Constitución. Por eso los ciudadanos reclaman una mayor participación directa en determinadas actuaciones, y una mayor capacidad de control en las decisiones que los gobiernos adoptan en materias clave para el desarrollo socioeconómico del país. Algo que debe concretarse en estos momentos con una consulta popular  sobre las políticas a aplicar para salir de la crisis.

En LR creemos que estos cuatro puntos básicos conforman un potente denominador común de las principales protestas que se están produciendo en nuestro país. Y por ello, más allá de las lógicas y legítimas diferencias que colectivos, organizaciones e individuos mantienen, llamamos a la creación de un frente común de protesta ciudadana, como medio para lograr que los poderes públicos y los partidos con capacidad de decisión en las políticas aplicadas asuman con carácter inmediato los cuatro puntos reivindicativos referidos más arriba, con las medidas concretas que de ellos se deriven. Consideramos que, en estos momentos, esas reivindicaciones están muy por encima de las legítimas diferencias de planteamiento que las distintas plataformas de protesta defienden.

Desde LR apostamos por ese frente común de progreso, en el que no tienen cabida planteamientos de corte populista, como instrumento para lograr revertir las políticas aplicadas, para impulsar propuestas alternativas desde la izquierda que comprometan a los partidos de ese espectro ideológico con todas las consecuencias y con carácter inmediato, y para construir una Europa social y contribuir a generar una dinámica de desarrollo mundial sostenible y comprometida con los derechos sociales y laborales. Desde LR nos comprometemos a trabajar para que este impulso colectivo sea una realidad.

Un pensamiento en “Líneas Rojas por un frente progresista común contra los recortes y por una democracia más participativa

  1. Somos muchos los que opinamos que esto no puede ser, que hay que cambiar el rumbo, que se está desmantelando el Estado de Bienestar, que los derechos laborales se están reduciendo a la situación anterior a 1920 (¿qué decir de la propuesta de la troika para los griegos de ampliar a 6 días los laborables por semana?) y dentro de poco, yo se lo propongo a los defensores de que a la productividad y la competitividad hay que sacrificarlo todo, veremos trabajadores a los que se ata con una cadena en jornadas de 11 horas y a los que se les alimenta, ese será su salario, con dos boles de arroz al día, con poco líquido para beber porque “al trabajo se viene meado”.
    Más allá de la ironía, algo debemos hacer para conseguir parar la deriva ultraliberal y de especulación de casino en la que se encuentran España como consecuencia de la gestión y planteamientos de Europa y del gusto que a ello le cojen muchos de aquí. Más allá de las declaraciones de principios, de propuestas que cuando se pudieran concretar sería demasiado tarde, sobre todo para los que se habrán empobrecido, roto sus familias, abandonado las casas, marginados socialmente…, se me ocurren dos:
    La primera para los líderes europeos que no están de acuerdo con lo que se está haciendo: VAYAN REUNIÉNDOSE Y DECLÁRENSE EN HUELGA DE HAMBRE BIEN EN SUS PARLAMENTOS, ENCERRÁNDOSE EN ELLOS O BIEN A LAS PUERTAS DEL CONSEJO DE EUROPA.
    La segunda para los ciudadanos. Las manifestaciones ocupando las calles y colapsando parcialmente las ciudades acaban por cansar a la mayoría, incluso a muchos que estando de acuerdo no asisten a ellas e incluso se oponen. Sin embargo, se me ocurre: TOMEMOS LAS CALLES SITUÁNDONOS CADA METRO UNOS DE OTROS EN LAS ACERAS, PARALELOS Y DE ESPALDAS A LAS FACHADAS A UNA DISTANCIA DE 60 CM DE ELLAS, DE MANERA PERMANENTE. PARA INICIARLO BASTARÁN 200 Ó 300 PERSONAS. SE HARÁN RELEVOS CADA TIEMPO. EN LOS CASOS DE AUSENCIAS O ABANDONOS SE JUNTARÁN LAS PERSONAS QUE PERMANEZCAN. ¿OS IMAGINÁIS LAS CALLES DE VUESTRA CIUDAD CON UNA INMENSA FILA DE PERSONAS DE ESPALDAS A LAS FACHADAS, MIRANDO AL QUE PASA? SI SALE, ESTAD SEGUROS, SE REPETIRIA EN MUCHAS OTRAS CIUDADES. SERIA UNA AUTÉNTICA REBELIÓN DE RESISTENCIA PASIVA Y PACÍFICA.

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