Salvemos Telemadrid

por Michael Neudecker

La dirección de Radio Televisión Madrid ha dado orden de comenzar el que, probablemente, será penúltimo acto de la dilatada vida del ente público: el despido masivo de sus trabajadores. En concreto, ha contratado a una empresa externa por 235.950 euros para que le asesore en el proceso de reestructuración de la empresa pública. Esa reestructuración, aseguran desde la dirección, es necesaria debido a los elevados costes que supone para los ciudadanos en plena época de crisis.

Una vez más el Gobierno de Esperanza Aguirre hace uso de la demagogia y de la manipulación para justificar sus actos, ya que, si el ente público lleva acumulando pérdidas económicas y de audiencia en los últimos años, se debe sin ningún tipo de duda a la nefasta gestión a la que han sometido a la antaño envidiable cadena autonómica Telemadrid y a la radio regional Onda Madrid.

La que fue durante muchos años una televisión de vanguardia y todo un ejemplo para el resto de cadenas en España, se ha convertido ahora en una ruina humeante de baja calidad y nula credibilidad, bastión reconocido en toda España de la propaganda reaccionaria al servicio del ego político de Esperanza Aguirre.

El objetivo último y confeso de Aguirre es privatizar Telemadrid. Pero para conseguirlo necesita argumentos, y ella misma se ha encargado de fabricarlos en los últimos años. Al convertir Telemadrid en su oficina de propaganda, muchos miles de madrileños optaron por abandonar su fidelidad a los hasta entonces únicos informativos de televisión de calidad en la región. Consecuencia, menos audiencia y por lo tanto menos ingresos por publicidad. Empezaba el camino de la inviabilidad económica del ente público, reforzado por la adjudicación a dedo de altísimos presupuestos a programas de amigos que no generaban ninguna audiencia pero sí elevadísimos costes, o la externalización de servicios que pueden realizar los trabajadores d ela propia casa.

Este despilfarro acumulado en los últimos años ahora provocará un ERE que no deja de ser otra cosa que un saneamiento previo –pagado por todos los madrileños- a la privatización una vez que el Gobierno de Rajoy cambie la ley estatal que impide a los ejecutivos autonómicos decretar esta medida.

Una jugada redonda

La jugada ha sido redonda para la derecha, ya que mientras llegaba a este punto de degradación necesaria para su privatización, Telemadrid ha servido de vocero de la derecha del PP y ha formado parte de la red de medios de comunicación reaccionarios y de su estrategia de intenso desgaste del anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En resumen: el PP ha generado la ruina de Telemadrid con la que argumentarán su privatización, y mientras tanto han utilizado esta televisión pública para hacer propaganda descarada destruyendo toda su credibilidad informativa. Una jugada redonda que, por supuesto, se premia: sus ejecutores ya están tomando posesión de sus nuevos asientos en la dirección de TVE. ¿Para realizar la misma jugada en el ente público estatal? Los primeros indicios dicen que sí: cambio de la norma de elección de la dirección, purga de profesionales, eliminación de los programas de más éxito, etc. Está claro que la derecha piensa destruir el modelo de televisión pública profesional, objetiva y eficiente creado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Destruir para privatizar, y privatizar para vender a sus aliados y perpetuar así el control mediático independientemente de las mayorías parlamentarias.

Esperanza Aguirre y el PP tienen una estrategia de reordenación del panorama de la comunicación de la que carecemos los socialistas. Ya en 2005 el Gobierno de la Comunidad de Madrid aprovechó el paso a la TDT decretado por el Gobierno socialista de España para adjudicar los canales correspondientes a nuestra región a una lista de medios afines a la derecha o, al menos, no simpatizantes con los socialistas. La consecuencia ha sido que, siete años después, estos medios se han consolidado e incluso se han reforzado con respecto a su posición anterior. Todo gracias a Esperanza Aguirre, que sabe como cobrarse los favores.

Vale la pena salvar Telemadrid y Onda Madrid. No son una televisión ni una radio más, son una televisión y una radio públicas, de todos y para todos los madrileños. Si nos las quitan nunca las recuperaremos. Y debemos empezar mostrando todo nuestro apoyo y solidaridad hacia los trabajadores que sufrirán el ERE que se avecina, más que evidente preámbulo de la privatización.

Salvemos Telemadrid y defendamos nuestro patrimonio público ante su saqueo. No permitamos que la derecha monopolice la información.

Michael Neudecker
Periodista

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