Recortes, ¿Qué Recortes?

¿Se acuerdan cuando Zapatero, al inicio de la legislatura pasada, se resistía a pronunciar la palabra crisis? Ahora son los dirigentes populares  los que niegan que estén haciendo recortes sociales. De este modo, en menos de cuatro años, hemos pasado de la etapa de “crisis, ¿qué crisis?” a la de “recortes, ¿qué recortes?”

Como “manifestaciones suaves o decorosas de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”, los populares se entregan con pasión al uso (y abuso) de los eufemismos. De este modo, la subida del IRPF no es un aumento de la carga fiscal, sino “un recargo temporal de la solidaridad”. No se engañen, donde ustedes ven una injusta amnistía fiscal a las grades fortunas, hay en realidad un “gravamen a activos ocultos”. La ambiciosa “agenda reformista” que el gobierno de Rajoy va desvelando cada viernes, no contiene recortes, sino ajustes. Y si al año que viene, como todo parece apuntar, se anuncia una subida del IVA, alégrense porque, de ningún modo, se tratará de un aumento de impuestos, sino de una “ponderación”.

A este vocabulario eufemístico, hay que añadir otro recurso de comunicación que los populares utilizan profusamente: dar la vuelta a los argumentos para que lo “negro” parezca “blanco”.  Por ejemplo, respecto a la reforma sanitaria, lejos de verla como un ataque a uno de los pilares de nuestro Estado de Bienestar, deberíamos estar agradecidos, pues con ella vamos a tener “un modelo mucho más eficaz, un modelo más eficiente, en el que todos colaboramos de manera solidaria, de manera equitativa; vamos a evitar duplicidades y, con ello, vamos a garantizar lo más importante: nuestro magnífico sistema sanitario público, universal, gratuito y de la máxima calidad para todos los españoles”. Lo mismo podría decirse, siguiendo este planteamiento, de la reciente reforma laboral y del decreto de racionalización del gasto educativo aprobados por el ejecutivo de Rajoy.

No diremos, sin embargo, que cuando se trata de anunciar medidas impopulares, sea el gobierno de Rajoy el único que opta por edulcorar la realidad. Si usted vive enla Comunidadde Madrid ya sabrá que su Presidenta, Esperanza Aguirre, no ha incumplido la promesa electoral de no subir el precio del transporte público, porque lo único que ha hecho es aprobar una “modificación tarifaria” de los billetes de metro. Al igual que, en Cataluña, al copago farmacéutico se le llama “ticket moderador sanitario”.

A derecha e izquierda, el uso de los eufemismos y la técnica de maquillar la realidad cuando es negativa están muy extendidos en el lenguaje político. Pero ¿resultan eficaces?  No parece que en estos momentos, a juzgar por los datos demoscópicos,  lo estén siendo. Las llamen como las llamen, y las vendan como las vendan, el 68% de los ciudadanos españoles cree -según una encuesta publicada el pasado 15 de abril en El País- que las medidas de reducción del gasto público (impuestas por Europa y aplicadas por el gobierno de Rajoy) sólo sirven “para empobrecer a trabajadores y empresas y hacer más difícil la recuperación económica”. En la misma línea, el 72% (y el 52% de los votantes del PP) considera que la amnistía fiscal “atenta contra los principios de igualdad y de justicia”.
Los eufemismos, por tanto, no parecen -o, al menos, no de momento- ser creíbles. Y, además, pueden resultar contraproducentes. En un contexto de profundo malestar político como el actual, el “vocabulario edulcorado” de los actuales dirigentes políticos, puede servir para ahondar aún más la ya amplia brecha existente entre la clase política y la ciudadanía. No hay que olvidar que, siguiendo los datos del CIS, los políticos y los partidos son, desde febrero de 2010, el tercer problema que, a ojos de los ciudadanos, tiene España. Ni siquiera el cambio de gobierno ha supuesto un soplo de aire fresco, pues ningún líder político aprueba y el nivel de desconfianza política sigue siendo muy elevado.

Pero los populares no parecen ser conscientes de que ante ese hartazgo político, sus eufemismos y lenguaje maquillado sólo sirven para alimentar la  desafección política. No se han cumplido seis meses de gobierno y -a la vista del acusado desgaste electoral que han sufrido – ya han empezado a hablar de la necesidad de comunicar mejor sus medidas. Se sobrentiende que la mejora de su política de comunicación, conllevará la aplicación de una mayor dosis eufemística.

Después de cuatro años de crisis,  los términos ‘eficiencia’, ‘austeridad’, ‘ajuste’ o ‘reforma’ han dejado de ser palabras desgastadas, para convertirse en sinónimos de ‘recorte’. De este modo, por muchos recursos que el gobierno de Rajoy destine a campañas publicitarias -y mientras no haya resultados positivos- la mayoría de los ciudadanos seguirá percibiendo sus medidas como lo que son: un retroceso en el Estado de bienestar y una pérdida de derechos sociales.  Por eso los eufemismos, no sólo resultan ridículos, sino insultantes.

Marta Romero

Un pensamiento en “Recortes, ¿Qué Recortes?

  1. Los acontecimientos suceden con mucha velocidad. De recortes que ya fueron muchos, y seguirán siendo; pasamos a rescatar bancos, preferentemente “Bankia”.
    Hay que pedir responsabilidades. El PSOE… ¿duerme?.
    Si hacen silencio serán cómplices; esto se lee en la prensa.
    Si la socialdemocracia no se pone de parte del pueblo, habrá que buscar las soluciones justo a los indignados.
    TENEMOS DERECHO Y OBLIGACIÓN de estar indignados.

    EL ROTO – 26 de Mayo 2012 nos expresa muy gráficamente: pobre currante sosteniendo en su cabeza todo el sistema financiero…” NO SOMOS POBRES, NOS SAQUEAN”

    ¿Qué dice Lineas Rojas a todo esto? ¿Toma Rubalcaba cartas en el asunto?

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