Del “Pensamiento Mágico” del PP al Muro de la “Realidad”

Transcurridos ya cuatro meses de gobierno, los populares sufren el efecto “boomerang” del “pensamiento mágico” (la crisis se arreglaría con el mero cambio de gobierno) que alentaron en su etapa en la oposición.

El balance de los primeros meses de gobierno del PP, podría resumirse en la lapidaria frase de Rajoy: “yo no estoy en condiciones de dar buenas noticias a los españoles”. Desde que el PP ganó las elecciones generales el pasado 20 de noviembre, la avalancha de noticias económicas negativas (más sacrificios en un contexto de más paro y recesión) ha sido constante. Sin embargo, no son tanto los recortes lo que les está pasando factura a los populares, ni el hecho de que hagan lo contrario a lo que dijeron que iban a hacer cuando llegaran al gobierno, como la falta de adecuación entre la realidad y las expectativas creadas. La ciudadanía pudo haber asumido de antemano que con el PP llegaría el “cirujano de hierro”, pero no la falta de horizonte económico y social.

Según la serie de datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, el pesimismo económico, lejos de disminuir -con la llegada del PP al gobierno-, ha aumentado. En noviembre de 2011 el 86,7%  de los ciudadanos valoraba de forma negativa la situación económica y un 32,8% opinaba que en un año la economía iría a peor. En marzo de 2012 -de acuerdo con el último barómetro disponible- el porcentaje de ciudadanos que creen que la situación económica es negativa se ha elevado al 88,8% y el de que los se muestran pesimistas sobre la evolución futura de la economía ha alcanzado el 37,7%.

Y es que el cambio que ofrecían los populares en la oposición – y al que se aferraron muchos votantes- estaba basado exclusivamente en las expectativas de recuperación económica. Unas expectativas que volvió a recordar Rajoy la noche de su victoria electoral: “la legítima satisfacción que nos embarga  por la victoria no nos impide dejar de pensar, ni por un instante, en la inmensa tarea que tenemos que afrontar y en la necesidad de abordarla cuanto antes. Y sobre todo, en la obligación que hemos contraído, especialmente con aquellos que se encuentran en las situaciones más difíciles: quienes han perdido su trabajo o no encuentran su primer empleo; quienes se han visto obligados a cerrar su pequeño negocio o su actividad como autónomos; quienes viven de una pensión que apenas cubre sus necesidades más elementales; quienes sufren la enfermedad o cualquier forma de infortunio. A todos ellos les quiero hacer llegar un mensaje de cercanía, aliento y confianza. Que nadie tenga duda de que todo lo que humanamente se pueda hacer para mejorar su situación, lo vamos a hacer”.

Frente al “pensamiento mágico” -que habría resultado efectivo si las perspectivas hubiesen sido de recuperación y no de vuelta a la recesión- los populares se topan ahora con el muro de la realidad (la situación económica empeora para muchos ciudadanos, mientras los mercados no dan tregua a España y los defensores de la austeridad extrema en Europa siguen exigiendo más recortes sociales).

Los populares son plenamente consientes de que si las expectativas fueron determinantes a la hora de llegar al gobierno, ahora, que están en él, se han convertido en su principal adversario.  ¿Y cómo afrontan la situación?:

  • En primer lugar, pintando un panorama negro -del que, como todos sabemos, forma parte la mala herencia recibida- con el que no sólo justifican la dureza del “tratamiento”, sino que abonan el terreno para que cualquier atisbo de “brote verde” pueda ser tan magnificado, como atribuido a su gestión.
  • En segundo lugar, y utilizando las viejas técnicas de comunicación, se afanan en repetir machaconamente cuáles son las bondades de sus “reformas” (merece la pena leer el argumentario del PP sobre la reforma sanitaria http://www.pp.es/actualidad-noticia/10-pilares-reforma-sanidad_6299.html), al tiempo que intentan enfrentar a los diferentes colectivos (españoles frente a inmigrantes; trabajadores del sector privado frente a funcionarios; trabajadores precarios frente a trabajadores estables; Estado frente a Comunidades Autónomas; etcétera), tratando de dividir a la sociedad y desviando la atención hacia todo lo que no sea el gobierno.
  • Y, en tercer lugar, optando por la infra-exposición de Rajoy, para evitar el que fue el principal factor de desgaste de Zapatero (su sobre-exposición). Más allá de la comentadísima huida de Rajoy en el Senado para evitar a los periodistas, llama la atención que en estos cuatro meses -y en el actual contexto de incertidumbre económica y  calado de las reformas puestas en marcha- Rajoy sólo haya concedido una entrevista  a los medios; y fue el de 10 de enero.

Está por ver si esta estrategia que podríamos definir como triple D (divide, distrae y desaparece) les da a los populares los resultados esperados. Más allá de su amplia mayoría absoluta, tienen tres elementos en contra: a) después de casi cuatro años de crisis, la ciudadanía no está por la labor ni en condiciones de conceder más “prórrogas”. Y menos aún si lo que se promete es más “sangre, sudor y lágrimas” para un supuesto futuro prometedor (que nunca llega); b) por mucho que los populares traten de “vender” sus reformas, la “realidad” (siempre) resulta más convincente. ¿De qué vale repetir hasta la saciedad que la reforma laboral es para crear empleo, si con esa reforma proliferan los EREs?;  y c) pese a la gran cantidad de recursos institucionales y mediáticos con los que cuenta hoy el PP, las redes sociales e Internet como fuente de información son hoy un potente instrumento para evaluar y poner en cuestión las tesis gubernamentales. Es probable, además, que ante la posibilidad de que el PP se haga con el control de RTVE, las redes sociales e Internet se activen más como contrapeso social y político.

Continuará…

Marta Romero

Un pensamiento en “Del “Pensamiento Mágico” del PP al Muro de la “Realidad”

  1. Completamente de acuerdo contigo, Marta. Queda por ver la reacción de la gente. Vivo en un barrio obrero que sufre el paro desde el principio de la crisis, una zona en la que escuchábamos: “si estoy en paro con Zapatero, votaré al PP a ver si trabajo”, desencantados con un gobierno que les había defraudado. Ahora esa gente no habla, no se atreve a abrir la boca porque siempre hay alguien al lado que le recuerda su voto, no podemos saber hasta dónde llega su artazgo.
    Lo que no entiendo de estos dirigentes del PP, tan acostumbrados a regalar los oidos y ocultar la verdad, es que digan en rueda de prensa que ni este año ni el próximo… se creará empleo/se dejará de destruir empleo. El grado de desesperación al que nos llevan estas declaraciones a quienes estamos en paro, con edad avanzada para tener expectativas, con hijos de treinta años sin trabajo, y gastándonos los pocos ahorros que nos quedan es alarmante, para un país que cada vez tiene menos cobertura social.
    A veces tengo la sensación que, al verse con tanto poder en casi toda España, lo único que ansían es imponer su modelo sanitario, educativo, acabar con la cobertura social y volver a la beneficencia, volver a imponer un sistema fascista. ¿Se lo consentirá la ciudadanía?

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