El PSOE tras el 25-M

Tras un aciago año electoral, el pasado 25 de marzo el PSOE afrontaba las elecciones autonómicas de Asturias y Andalucía en condiciones muy adversas: aunque había superado sin daños irreparables un delicado proceso interno para la elección de su secretario general, su cuota de poder territorial y la dimensión de su grupo parlamentario en el Congreso alcanzaban mínimos históricos, hasta el punto de que –y esto es lo más grave– existía un sentimiento generalizado fuera y dentro del partido de que aún no se había tocado fondo. Por eso han sorprendido tanto unos resultados que en clave política cabe considerar dos victorias socialistas y que parecen haber impulsado un desgaste acelerado del PP en los sondeos. Todo ello merece un triple comentario.

I. Como casi siempre sucede en nuestro país, estos dos éxitos electorales del PSOE responden más a deméritos del adversario (la derecha –PP y FAC–, en este caso) que a méritos propios, más allá de indiscutibles aciertos estratégicos como la decisión de agotar la legislatura en Andalucía o de dejar gobernar a FAC en solitario. El caso asturiano y la lucha cainita provocada, ¡de nuevo!, por Álvarez Cascos no requieren más comentario. En cuanto al caso andaluz, parece evidente que los intereses electorales del PP se han visto arruinados por un envalentonamiento provocado por la mayoría absoluta lograda el pasado 20-N y alentado por la derecha mediática, así como por el convencimiento de que los casos de corrupción y el hastío de treinta años de gobierno sí les pasaría factura a los socialistas. El baño de humildad que supone el resultado para los “populares” –se quedan muy lejos de la mayoría absoluta y pierden, fundamentalmente en la abstención, alrededor de 400.000 votos respecto de las elecciones generales celebrada apenas cuatro meses antes– revela que este partido ha subestimado al PSOE y, sobre todo, a los ciudadanos.

II. En todo caso, los dirigentes socialistas deberían ser muy conscientes de la fragilidad de estas “victorias”. Es cierto que en términos porcentuales, el PSOE ha experimentado una subida apreciable, de aproximadamente tres puntos, respecto del resultado cosechado en ambas Comunidades Autónomas en los comicios generales del pasado mes de noviembre. Pero en ambos casos la comparación de estos resultados con lo sucedido en los procesos electorales autonómicos anteriores –2007 en Asturias, obviando las del pasado año, y 2008 en Andalucía– refleja una caída cercana a los diez puntos porcentuales con unas fugas de voto muy importantes: 600.000 votantes en el caso andaluz y 100.000 en el asturiano.

Y es que, en cierta medida, la clave de estos éxitos electorales parece haber estado en la abstención que esta vez –al igual que en otras muchas ocasiones pese al sentir de la opinión pública– ha beneficiado a los socialistas, perjudicando en cambio al PP sea por un exceso de confianza o por la decepción y el rechazo de los ciudadanos a sus políticas. Así pues, el bajo nivel de participación maquilla los resultados del PSOE en términos relativos; términos que son ciertamente decisivos a la hora de formar gobierno, pero que no deben llevar a hacer una lectura equivocada del peso real del partido y de su proyecto político, como por otro lado siguen poniendo de manifiesto las encuestas a nivel estatal.

III. Lo anterior no significa que no haya aspectos positivos en el modo en el que el PSOE ha afrontado este doble proceso electoral. Ciertamente los hay, y su importancia no estriba sólo en que hayan contribuido a estas dos decisivas victorias, sino también en la proyección de futuro que podrían tener en la escena política de nuestro país. Lo más relevante, a mi juicio, es que los éxitos electorales en Andalucía y Asturias son en gran medida el resultado de una importante movilización de la izquierda política y sindical. Conscientes de que la ofensiva neoliberal del PP, que tan bien ilustra la “ruptura” laboral, amenaza con llevarse por delante buena parte de lo construido y conquistado colectivamente en las últimas décadas, todas las fuerzas progresistas han identificado bien al adversario y han actuado con responsabilidad y coherencia. Así, los partidos de izquierdas han sido razonablemente respetuosos entre ellos durante la campaña y los sindicatos mayoritarios se han involucrado como nunca en el proceso electoral.

Y esta confluencia ha sido posible, fundamentalmente, por el giro a la izquierda  que el PSOE ha ido definiendo desde la campaña electoral de las pasadas elecciones generales. Un cambio en la línea política que se basa en la recuperación –siquiera incipiente– de un discurso socialdemócrata clásico en buena sintonía con los socialdemócratas franceses y alemanes, así como en la asunción de su liderazgo en el seno de la izquierda española. Aunque este último aspecto se ha visto algo empañado por la excesiva tibieza con la que el PSOE ha apoyado las exitosas movilizaciones del 29-M, la apuesta por una respuesta política del conjunto de la izquierda es, en mi opinión, el camino a seguir en la defensa del progreso y del bienestar social en nuestro país.

Borja Suárez Corujo
Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Madrid

3 pensamientos en “El PSOE tras el 25-M

  1. La cuarta vía hacia la Socialdemocracia tiene que ser una ruptura con el liberalismo practicado por los socialistas en los últimos tiempos. La pérdida de derechos de los trabajadores comenzó en la década de los 80 estando los socialistas en el poder instaurando los llamados “contratos basura” y desde entonces para acá todo ha sido un continuo camino hacia la pérdida de derechos y empeoramiento de las condiciones laborales.La la cuarta via tiene que significar la recuperación de los derechos de los trabajadores,el debilitamiento del poder del capitalismo, el reparto más justo de la riqueza. Durante las últimas décadas, aun estando los socialistas en el gobierno, la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado, si el 1% de la población disponía del 14 % dela renta del pais, despues de pasar los socialistas por el poder ese 1% posee el 17 %. Los trabajadores españoles somos los que de la OCDE más poder adquisitivo hemos perdido, si la cuarta vía no sirve para recuperar lo perdido, será una vía muerta y los trabajadores tendremos que construir un ferrocarril nuevo pero sin contar con los “cretarios de los capitalistas” como llamó a los socialistas Sir Wiston Churchil.
    Como ahorrador tengo que tener la posibilidad deponer mis ahorros al servicio de la nación y no a disposición de la especulación financiera de los capitalistas de la banca privada, para ello es necesario crear una banca pública nacionalizando y no privatizando las cajas de ahorro.
    Los empresas de servicios, energías, agua, electricidad, comunicaciones, transporte, tienen que ser públicos, despues de la esperiencia de las privatizaciones, ya sabemos que funcionan peor y que los únicos beneficiados han sido los agraciados con las privatizaciones, es decir los patrocinadores de los gobiernos.
    Es necesario que la cuarta vía recupere el poder para el gobierno que eligen los ciudadanos, no para grupos de poder ocultos a las urnas; por poner un ejemplo, no puede tener mas poder la Iglesia Católica que el gobierno, ni sus propiedades pueden estar libres de impuestos, mientras se acosa a impositivamente a los ciudadanos.
    El estado debe de socorrer y conceder derechos a los que colaboren con sus aportaciones a traves de los impuestos, actualmente hay etnias muy numerosas en España que tienen por norma de vida parasitar el estado, disfrutando de las ventajas, pero sin colaborar en sus aportaciones. Sin pagar impuestos no se puede tener derechos a nada; si la cuarta via no soluciona estas cuestiones, no será creíble.

  2. El giro de nuestro proyecto politicos tiene que ser diferenciado y claro. Las politicas que estan realizando el PP nos deja un camino muy abierto para explicar la diferncia. Nos toca convecer con un proyecto creible y a su vez de contacto con los cuidadanos en la calle. Se debe empezar desde el municipalismo cambiode formas y un relevo generacional con una implicacion personal y no depender de bloques o familias para dirigir un cambio.
    Esto de acuerdo con las palabras de Tomas Gomez debemos ser firmes y no esconder nuestras ideas de izquierda donde el ambito es amplio y con ideas mas de derechos y servicios publicos sin costes adicionales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>