Recortes, paro y políticas baratas

La peor crisis del capitalismo desde 1929 está produciendo dos efectos de signo contrario sobre la educación. Por un lado, el descenso del PIB unido al aumento del gasto por las prestaciones por desempleo ha disparado el déficit del Estado. Las limitaciones de la UE, junto con las condiciones de los mercados financieros, han llevado a los gobiernos a optar por reducir gastos, en vez de aumentar el endeudamiento o la inflación. Ya sabemos cómo ha afectado esto a los presupuestos educativos. Obviamente, los recortes están empeorando las condiciones de trabajo del profesorado. ¿Empeorarán también los resultados? Para responder a esta pregunta podemos observar que en la última década los presupuestos educativos han crecido, pero los resultados educativos permanecen estancados. No sabemos si de no aumentar los presupuestos, los resultados habrían empeorado, pero sí podemos comparar países, y apreciamos que, alcanzado cierto nivel de gasto, mayor presupuesto educativo, no se traduce claramente en mejores resultados. Pero todos estos razonamientos sólo nos hablan de incrementos o estancamientos, no de retrocesos. La frustración del profesorado, especialmente en comunidades autónomas, en las que han sido condenados por las autoridades políticas, sí que podría empeorar el clima escolar, y, por tanto, los resultados educativos.

Otro efecto de la crisis, ha sido el incremento de la tasa de paro juvenil (16 a 24 años) hasta el 48%. La dificultad para encontrar trabajo hace más “atractiva” la posibilidad de estudiar. Basta con observar la intensa relación que existe entre tasas de abandono escolar temprano (18 a 24 años) y el peso de la construcción y la hostelería en las distintas comunidades autónomas: a menos peso de estos sectores, menos abandono escolar. Tras la crisis, la tasa de abandono educativo ha llegado a su nivel más bajo (28,4% en 2010) desde que se registra el dato. Conviene resaltar esta información, pues quienes buscan en el pasado soluciones para la sociedad del futuro, parecen ignorar que con el sistema de la LGE la tasa de abandono era entonces mayor que en la actualidad. La tasa sigue siendo muy alta, pero si se mantuviera el nivel de descenso que se produjo entre 2009 y 2010 (2,8 puntos), la convergencia con la UE es posible en no muchos años. Este descenso también podría ser debido a las medidas derivadas de la LOE, como los PCPI. Pero son posibles ambas explicaciones simultáneamente, y se debe estudiar con detalle el efecto tanto del paro como de los cambios legislativos en el descenso del abandono.

Resumiendo, son dos los efectos de la crisis sobre el sistema educativo: el “efecto tijera” de los recortes y el “efecto paro”, que abarata los costes indirectos de seguir estudiando. Como un efecto contribuye negativamente y el otro positivamente, el resultado queda indeterminado, pero por lo visto en la evolución reciente de los indicadores educativos, parece que gana el “efecto paro”. Se podría producir la aparente paradoja de que, disminuyendo el presupuesto educativo, mejorasen los indicadores.

Más allá de los efectos de la crisis, caben acciones mediante políticas educativas de bajo coste. Como la Ley de Economía Sostenible, un intento de acabar con la “vía muerta” que suponía no lograr el título de Educación Secundaria Obligatoria, especialmente flexibilizando la FP. Se ha hecho sin separar al alumnado de forma drástica a los 15 años, como propone el PP, imitando la parte que funciona mal del sistema alemán, por segregador, y apartándose de los modelos de excelencia educativa, más inclusivos. Otra medida podría ser que los niños comenzasen la educación obligatoria según su madurez, no según el año de nacimiento. Quienes nacen en enero tienen un 30% de probabilidades de repetir curso, frente al 43% de los nacidos en diciembre. Sería suficiente con que las familias confiasen en el buen juicio del profesorado para decidir en qué momento comenzar primaria para descender unos 5 puntos la repetición. A coste cero.

José Saturnino Martínez García

2 pensamientos en “Recortes, paro y políticas baratas

  1. ¿Cuándo hablan de “educación pública” se refieren a lo que su nombre indica o al conjunto de “centros sostenidos con fondos públicos” que es un término que inventó el PSOE en su día y que no hace sino intentar disfrazar una clara segregación social del alumnado y de la población?

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