Osemos más democracia

Corren los tiempos políticos tanto que el interesantísimo debate sobre primarias sí, primarias no de principios de mes ha quedado relegado al sesudo estudio de los arqueólogos.

Lo urgente de los últimos diez días (la reforma laboral, las manifestaciones de esta última semana) requiere de toda nuestra acción.

Pero quisiera hoy sábado 25 de febrero dedicar esta mañana a lo importante; contemplación y debate sobre el mayor reto, à mon avis, del PSOE a medio y largo plazo: cómo enfrentarse a los nuevos tiempos de mayor participación política situados como estamos ante un elenco de organizaciones y movimientos ciudadanos (Equo, Actuable, la pulsión latente del 15 M) que aseguran (y para algunos, con razón) tener mecanismos más adecuados para representar el sentir de los ciudadanos progresistas y llevar éste, de una u otra forma, a la arena política.

Hay ante este debate dos posturas.

La primera, que nada es necesario hacer: los tiempos cambiarán, los ciclos históricos jugarán su papel y el reinado de Mariano el Breve y sus impopulares políticas harán que gran parte del electorado vuelva a ver en el PSOE una opción progresista de gobierno. La segunda, y que comparto, es que ha habido un cambio de paradigma en la forma de entender la participación política, que los ciudadanos progresistas miran hoy con suspicacia todas aquellas organizaciones que se arroguen en exclusividad y con cerrazón e impermeabilidad el monopolio de los juicios éticos

¿Cómo transitar del XIX al XXI? ¿Horizontalizando la organización? ¿Flexibilizando liderazgos? ¿Desestructurando la jerarquía? ¿Abriéndose a la sociedad?

Es mi afán poner encima de la mesa cuatro propuestas prácticas que, esbozadas en genérico, sirvan para propiciar el debate del cómo de una mayor apertura del PSOE a los ciudadanos.

Otro argumento (más) a favor de las primarias y una posterior derivada

Creo no sorprender a nadie cuando afirmo que el mecanismo de selección de líderes dentro del Partido Socialista hace tiempo ya que resultó pervertido: tanto tras mi experiencia propia como tras repasar las notas de mi libreta de comunes resulta diáfana la degeneración de un procedimiento anquilosado en el pasado (ver nota 1). No quiero ahondar en la casuística particular ni ensañarme en los casos más flagrantes pero sí dejar por escrito que los comentarios sobre el particular tienen el aroma de una frase del Primer Ministro británico Clement Attlee: “aquellos que tienen miedo a perder su puesto de trabajo no pueden liderar”.

Si nuestros candidatos no son representativos de la sociedad de la que emanan (cada vez más formada y pluriempleada, cada vez más obligada a entrar en una dinámica competitiva, cada vez más independiente y proclive a la pertenencia flexible a causas en las que cree) y siguen la máxima de que “una larga militancia a la sombra del aparato es el mejor indicador del potencial candidato”, ésta verá a nuestra organización como símbolo de un mundo que ya no existe.

No es que no podamos tener políticos con recorridos profesionales diferentes, es que no admitimos a nadie que incumpla aquél “sine qua non” de “tener una larga y rica vida orgánica”.

Podemos seguir, por supuesto, con los mecanismos tradicionales de cooptación en las asambleas locales, en las federaciones regionales y en Ferraz, dejando de lado a aquellos potenciales líderes que decidieran tener una rica vida profesional en lugar de una rica vida orgánica. Podemos hacerlo, sí, pero a costa de seguir aumentando nuestra separación con la sociedad y dar la espalda a aquellos que quieran aportar a nuestros valores pero a los que hemos dejado claro que no pueden hacerlo con nosotros.

De ser suficientemente valientes como para romper este primer muro de contención de lo obsoleto y así grabar a sangre y fuego primarias obligatorias y abiertas para todos los cargos orgánicos y candidatos debemos ser conscientes del efecto a medio, largo plazo (cinco, seis, siete, ocho años) que esta carga de profundidad al organigrama clásico supone: el auge de la figura del candidato y la relativa pérdida de importancia del aparato.

Y como de lo que se trata es de crear un partido más abierto y responsable y no de sustituir unos por otros,  es de esperar que dicho auge y dicha pérdida de importancia vengan acompañados de un aumento de los mecanismos de supervisión, control y democracia deliberativa que más abajo comento y que supondrán los lógicos pesos y contrapesos que eviten tales y cuales desmanes.

Una nueva forma de entender el gobierno y el desempeño de nuestra responsabilidad…

Las organizaciones que tienden a cometer fallos más clamorosos son aquellas con mayor opacidad.

Como aquel cable híper secreto de comunicación transoceánico que los soviéticos tenían en el estrecho de Bering: los estadounidenses supieron de él por unos pescadores locales que encontraron una señal que rezaba: “Cuidado. Cable secreto soviético. No echar anclas”.

No era EEUU inmune a tales pifias: descubierto el cable de marras, el ejército lo “pinchó” con un artilugio electrónico que interceptaba la señal remitiendo ésta a Washington. Olvidaron, sin embargo, quitarle una etiqueta que afirmaba: “Propiedad del gobierno de los EEUU”.

Cualquier estudiante de gobierno que busque fallos clamorosos en organizaciones cerradas siempre recurre al ejército: la falta de control exterior y un exceso de secretismo lo hacen propenso a tales pifias (nota 2).

Es mi impresión que el Partido ha cometido errores mayúsculos cualitativamente similares a los de los anteriores dos ejemplos por permitir que intereses espurios entrasen en la toma de decisiones y por carecer como contrapeso de la luz y los taquígrafos. Fuera de los ámbitos de decisión permanecíamos el resto de militantes y ciudadanos observando cómo se llevaban a cabo iniciativas que parecían descabelladas. Pero, nos decíamos, “ellos sabrán mejor”.

Hoy sabemos ya que no es que el emperador llevase ropas de fino lino sino que llevaba bien pocas, o casi ninguna.

Sólo el control externo inmuniza frente a estos desmanes. Deberíamos hacer como Luis de Orleans, que “aunque conocía el poder roedor de la luz sobre los privilegios decidió dejar su trono expuesto”.

Comisiones mixtas partido-sociedad de seguimiento  bianuales, anuales o bienales, jurados populares à la Ségolène, un Estatuto de Trasparencia Interna y Rendición de Cuentas deberían marcar la senda de esta reforma (nota 3).

Una nueva forma de participar en política…

Militantes y ciudadanos nos reiteran aquello de que votar cada cuatro años empieza a no ser suficiente (nota 4). Como sugeriría Willy Brandt, osemos más democracia.

¿Cómo?

Con ejercicios de democracia deliberativa

Sólo convenciendo a los ciudadanos de la valía moral de nuestras causas podemos legítimamente ganarnos su apoyo en pro de un interés común.

Es la versión off-line de la wiki-democracia o la wiki-redacción de leyes: una muestra aleatoria y representativa de ciudadanos, reunidos en asamblea, que en dos largas jornadas de discusión valora los principios en conflicto de tal o cual política y a través del diálogo y el respeto mutuo generan un acordado marco común de soluciones (nota 5).

Mayor inclusión y calidad democrática de las decisiones adoptadas, mejora de la relación del partido con la sociedad y de la imagen de éste, mitigación del secretismo y de la corrupción que a su sombra crece, disminución del riesgo de mayúsculas pifias, etc. son interesantes consecuencias de este esfuerzo logístico.

Políticamente supone además un arma inigualable: “son estas las soluciones a las que hemos llegado reflexionando juntos. Yo, candidato, yo, político, puede ser que tenga el conocimiento técnico pero difícilmente puedo afirmar poseer un monopolio sobre los juicios éticos”.

Con Peticiones Populares de Opinión

Cuando la Cámara de los Comunes en Londres planea preparar un informe de control al Gobierno no le duelen prendas en solicitar la participación ciudadana. Se debe decir que ochenta millones de pares de ojos británicos ven mucho más que varias decenas y que por tanto bienvenidas sean las opiniones relevantes e informadas en esta labor de control (nota 6).

Una “Petición de Opiniones Informadas Relevantes” vía email, vía redes sociales o a través de un mecanismo web más sofisticado que permita a los participantes auto-organizarse y coordinarse (à la Actuable.es) permitiría opinar, votar, seleccionar las propuestas, establecer agendas y mucho más a todos aquellos que tengan algo interesante que aportar.

Una nueva forma de entender la campaña…

La consultoría política tiende en estos días a centrarse en la imagen y el discurso del candidato así como en el papel de las redes sociales pero ha olvidado el trabajo de aunar voluntades en torno a una idea o a un candidato a pie de calle.

Embelesados por la e-campaña, no se dota de sentido a la participación de militantes, simpatizantes y voluntarios en un proyecto colectivo (nota 7). Preocupados por la cobertura mediática, las campañas han abandonado los barrios, las sedes, las agrupaciones, las oficinas del candidato…

Hay nuevas formas de recuperar esos espacios, de emplear la información recopilada para afinar el mensaje, para incorporar las preferencias que de acuerdo estén con los principios que defendemos: la Campaña de Base (nota 8); y llevar de este modo más eficazmente al ciudadano nuestras ideas pero, sobretodo, acercarnos más eficazmente a él para que nos cuente las suyas.

¿Por qué no comenzar a recabar apoyos hoy mismo para las elecciones del 2015? Volveríamos a tomar la calle, dinamizar las asociaciones, llevar la vida política a nuestros barrios. ¿Por qué no implantar paulatinamente la estructura organizativa y la logística que harán posible realizar millones de llamadas de teléfono, tocar millones de puertas, hablar con decenas de millones de personas, acumular millones de datos? ¿Por qué no dar oportunidades de participación a la militancia y a la ciudadanía en pro de un objetivo común, recuperando así el espacio público y respondiendo con hechos a las críticas de falta de regeneración?

Conclusiones

A corto plazo lo urgente necesita toda nuestra acción.

Pero si de verdad queremos ser los aglutinadores del progresismo en nuestro país varias pensadas y ejercicios de contemplación deberíamos dedicar a la pregunta de si hay espacio en el Partido Socialistas para todos aquellos progresistas críticos, formados, flexibles, horizontales, abiertos, permeables.

Y como espero haya quedado algo claro en estos párrafos, del modelo de nuestra organización se han derivado estructuralmente varios de nuestros más sonados fallos.

Sugiero seguir las líneas que el post anterior presenta: una oposición útil y firme ante un PP hegemónico. Pero, eso sí, sin perder ojo a cómo redecoramos nuestra casa para cuando los ciudadanos sopesen volver a llamar a nuestra puerta.

Bernardo Navazo

NOTAS:

(1) Según cuentan diversos militantes, notas de cuaderno de campo:

“[Se pone] de manifiesto una pérdida de confianza en las estructuras de gobierno de nuestro partido y, lo que es más grave, en los mecanismos para la elección de aquellos que se han de responsabilizar de su buen funcionamiento. Creo que esta desconfianza nace del abuso que se ha realizado de las prerrogativas que la normativa de regulación interna pone a disposición de los dirigentes en todos los niveles del organigrama”.

“He sido testigo de cómo se elaboró la lista al Senado en la provincia de Coruña. ¡Vergonzoso! El candidato más votado por todas las agrupaciones de la provincia, ¡con mucha diferencia!, no figuró ni en la lista. ¿Cómo va a votar el ciudadano aquello que no comparte?”.

“La falta de democracia interna del partido que en algunos casos y en algunas agrupaciones se ha sustituido por una actividad democrática ficticia, fraudulenta, no trasparente y cuya práctica ha sido interesada para mantener privilegios o posiciones de fuerza que favorezcan el mantenimiento de un estatus a determinadas personas en el partido para que les perpetúen en posiciones de poder. (…) Esta práctica generalizada en el partido han alejado a muchos compañeros que no las compartían por ver inútil su esfuerzo dentro de la organización y frustradas sus posibles aspiraciones de participación dentro”

“O es un partido tradicional (gestoría que permite conseguir y disfrutar del poder políticos (…) o lo pone todo patas arriba y se transforma en otra cosa, en un partido moderno, abierto a la sociedad civil, en un foro de participación y de democracia”

(2) Las pifias y otros mayúsculos despistes del Ejército español son otra historia que merece ser contada en otra ocasión.

(3) Para saber más, “Un decálogo por la transparencia y la integridad” http://www.elpais.com/articulo/opinion/decalogo/transparencia/integridad/elpepiopi/20111027elpepiopi_12/Tes

(4) “Los cargos públicos deben tener obligación de interactuar periódicamente con la militancia y la ciudadanía para informar del ejercicio de sus actividades políticas y recoger la sensibilidad de la sociedad”.

“Es innegable que la ciudadanía está articulándose entorno a un papel político que no es sólo eminentemente vertical (como la elección de representantes) sino horizontal. Hay que articular vías que posibiliten que la voz del ciudadano activo se oiga de manera efectiva por quienes temporalmente están ejerciendo responsabilidades de dirección política. (..) La política indudablemente se ha vuelto más horizontal que nunca. Y es necesario adaptar nuestras instituciones a esa nueva realidad”.

“Hay que articular los mecanismos para que nuestra opinión y nuestro voto sean útiles a la hora de tomar las decisiones dentro del partido”.

“Esto ocurre porque nuestro partido está estructurado a base de clientelismo político, haciendo inerte el esfuerzo de muchos ciudadanos por contribuir a la acción del PSOE, ciudadanos que no han tenido opción de opinar porque no han encontrado un instrumento que amplificara su voz, ni un instrumento adecuado que le permitiera participar en la elaboración de nuestros contenidos”.

(5) El ejemplo recurrentemente citado en esto de la democracia deliberativa es el diseño común por parte de 5.000 ciudadanos en 2002 del marco director de la reconstrucción de la Zona Cero en Nueva York. Para saber más http://www.listeningtothecity.org/background/flyer_spanish.pdf. ¿Somos capaces de osar imaginar un proceso democrático similar para, si así quisiéramos, marcar los principios de una política de recortes o austeridad?

(6) http://www.parliament.uk/get-involved/have-your-say/ No es una estructura desarrollada ni tiene una interfaz atractiva pero la semilla está plantada: si se desea opinar sobre tal o cual decisión legislativa ahí se indica cómo. Mayor publicidad y mayor alcance son el siguiente paso.

(7) “A algunos militantes – en mi caso 34 años – y a muchos simpatizantes nos gustaría que se nos consultase y se nos tuviera en cuenta para algo más que pedirnos el voto y enviarnos una carta para comunicarnos que día es el mitin de campaña”.

“Acercarnos a la ciudadanía no como expositores de ideas, sino como recepcionistas de las mismas. (…) Un formato que cambie el modelo de mítines por el de pequeñas charlas coloquios”.

“La participación de la que hablo es un proceso BIDIRECCIONAL donde se asume que de la aportación de todos nace la propuesta correcta (a diferencia de los procesos unidireccionales donde la aportación de unos se aprueba o no para determinar si es correcta). (…) La mayoría de las militancias se realizan por “contagio” (…) Un militante es el responsable de contagiar su entusiasmo y su visión del partido al resto de ciudadanos de su círculo”.

(8) “Nuevas Herramientas. Nuevas Ideas. Utilización de Campañas de Base en España. Elecciones Regionales 2011”, Bernardo Navazo, Fundación Alternativas, Madrid. http://www.falternativas.org/estudios-de-progreso/documentos/documentos-de-trabajo/nuevas-herramientas-nuevas-ideas-utilizacion-de-campanas-de-base-en-espana-elecciones-regionales-y-locales-en-2011 En especial, pp. 38-40. Y también “Yankees en una corte de reyes castellanos”, Revista Campaigns&Elections en Español. http://issuu.com/bnavazo/docs/campanadebase_grassroots_en_espana_bernardo_navazo

(9) Sobre el “posible adyacente” y un debate más elevado pero interesante de los retos ante los que nos situamos http://www.gutierrez-rubi.es/2011/12/27/otro-modelo-de-partido-es-posible/.

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